Visitar el Parque Nacional Conguillío durante el otoño es una delicia para los sentidos. Es seguramente el mejor momento del año para visitar este parque nacional de la Araucanía, ya que sus bosques se tiñen de naranja y rojo, haciendo que el paisaje sea aún más visual y fotogénico.
El otoño en el Parque Nacional Conguillío es la época ideal para recorrer algunos de los senderos que se adentran por el parque, y fotografiar las vistas desde los distintos miradores. Sin embargo, es necesario revisar bien la previsión meteorológica. En ocasiones, las nevadas se adelantan más de lo previsto, y los caminos del parque no tardan en quedar cubiertos por una abundante capa de nieve. Esto no imposibilita visitar el parque, abierto todo el año, pero sí puede ser más complicado completar los senderos que suben hasta las cotas más altas.
En cualquier caso, en esta guía, basada en mi experiencia al visitar el Parque Nacional Conguillío durante el otoño, podrás encontrar toda la información necesaria para planificar tu visita. Tanto si decides ir por libre, como si prefieres contratar alguna excursión al Conguillío con alguna agencia de los pueblos de la zona.

Después de viajar a Chile por libre durante más de cuatro meses, y de recorrer el país de sur a norte, puedo afirmar que el Parque Nacional Conguillío es uno de los más bellos del país. Los bosques de araucarias, los lagos y volcanes hacen que el paisaje de este parque nacional sea único y muy difícil de igualar.
Además, se trata de un parque nacional bastante salvaje y remoto, cuya extensión supera las 60 mil hectáreas. De hecho, la BBC catalogó este parque nacional como uno de los últimos refugios del mundo donde descubrir el paisaje en el que vivían los dinosaurios. Seguramente hicieron esta afirmación por la presencia de las araucarias, un árbol milenario y emblemático de la zona, que confiere al parque una atmósfera primitiva y mágica.
Adicionalmente, cuando se visita el Parque Nacional Conguillío en otoño, se puede apreciar cómo el bosque se transforma antes del frío invierno. Las hojas de las lengas, raulís y ñirres se tiñen de tonos rojos, amarillos y anaranjados intensos, mientras que las araucarias, que son un árbol de hoja perenne, siguen conservando sus hojas verdes y oscuras. Es un espectáculo visual y una delicia para los amantes de la fotografía. Y, aunque andar por este entorno siempre regala postales mágicas, no es imprescindible para disfrutar de algunos rincones llenos de magia, a los que se puede acceder fácilmente en coche.
El Parque Nacional Conguillío se encuentra en la región de la Araucanía, siendo Temuco la ciudad más cercana a este parque nacional.
El pueblo de Melipeuco es el municipio más cercano a la entrada sur del parque nacional, que es el acceso más habitual y sencillo.
El Parque Nacional Conguillío tiene dos accesos:
En caso de querer llegar en transporte público, se puede ir en bus desde Temuco hasta Melipeuco. Una vez en Melipeuco, es necesario contratar alguna excursión guiada o servicio de transfer hasta el parque, ya que no hay transporte público.
Para visitar el Parque Nacional Conguillío en otoño o cualquier otra época del año es necesario pagar una entrada, con el siguiente coste:
La entrada hay que comprarla previamente por internet en la web de Pases Parques. Además, debe tenerse presente que el Parque Nacional Conguillío tiene un aforo limitado, de 600 personas al día. Normalmente hay entradas disponibles, pero si tienes previsto visitar el parque en un día de mucha afluencia, te recomiendo comprar las entradas lo antes posible.
A la hora de visitar el Parque Nacional Conguillío, una buena opción es alojarse en el pueblo de Melipeuco, que se encuentra a tan sólo 25 minutos en coche de la entrada del parque nacional.
Algunas opciones muy bien valoradas y recomendadas en Melipeuco son:
También existe la opción de dormir en el interior del parque, en formato camping o en unas cabañas. Los alojamientos en el interior del parque nacional están gestionados por la empresa Sendas Conguillío, que tiene una concesión.
Saliendo desde Melipeuco, a partir de la entrada del Parque Nacional Conguillío, el camino deja de estar asfaltado. Sin embargo, por lo general está bien mantenido y se puede conducir con cualquier tipo de vehículo, aunque es altamente recomendable que tenga unas buenas ruedas y sea un poco alto (un SUV sería suficiente).
La pista que avanza por el parque nacional sigue con buen estado hasta la Laguna Conguillío, que es donde comienza el famoso camino hacia el mirador Sierra Nevada. Desde allí, la pista se hace más estrecha, pero normalmente también se puede llegar hasta la Laguna Captrén. Sin embargo, esta parte entre Laguna Conguillío y Laguna Captrén puede estar más complicada, así que siempre te recomiendo preguntar el estado del camino a los guardaparques que hay a la entrada del parque nacional.
A partir de la Laguna Captrén, en dirección norte, sólo se recomienda continuar conduciendo si se tiene experiencia circulando por caminos sin mantención y un buen coche 4×4.
Además, una vez hay nieve, sí es mejor ir con un vehículo 4×4 y es necesario llevar cadenas. Por eso, si visitas el parque a finales de otoño o en invierno, es importante ir con un buen vehículo o contratar una excursión guiada desde Melipeuco.
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Con un día en el Parque Nacional Conguillío se tiene tiempo suficiente para poder conducir hasta el Lago Conguillío, haciendo paradas en los diferentes miradores y lagunas que hay durante el camino (más información en los siguientes puntos del post) y después realizar alguna excursión de unas cuatro o cinco horas.
Sin embargo, si se quiere disfrutar de este impresionante parque nacional, lo más recomendable es dedicarle dos días. ¡Es uno de los lugares más extraordinarios de la Araucanía!
Sí, el Parque Nacional Conguillío se puede visitar por libre en cualquier momento del año. Sin embargo, también existe la opción de contratar a un guía en las agencias locales de los pueblos cercanos al parque, en caso de no tener un buen coche para llegar (sobre todo si está nevado) o si se quiere hacer alguno de los trekkings con mayor seguridad.
En Melipeuco y los pueblos cercanos, existen varias agencias de naturaleza que organizan excursiones diarias al Parque Nacional Conguillío y también la ascensión a los volcanes Sollipulli y Llaima.
Algunas de las más recomendables son:
En una visita al Parque Nacional Conguillío en otoño te conviene conducir lentamente por la pista que se adentra por el parque nacional, e ir haciendo paradas en varios puntos, para disfrutar de los bonitos colores anaranjados y ocres que se apoderan de los bosques del parque. Desde algunos de estos puntos, también comienzan algunos de los senderos más recomendables.
Realmente, todas estas recomendaciones también son válidas si se visita el parque en algún otro momento del año, puesto que en todos los meses del año conocer el Parque Nacional Conguillío tiene un encanto especial.
Antes de la entrada del Parque Nacional Conguillío, se puede visitar el Geoparque Kutralkuru, donde se encuentra el salto de agua y cañadón Truful-Truful.
El salto de agua tiene unos 7 metros de altura, mientras que el cañadón tiene una caída vertical de 75 metros. Lo fascinante es observar las capas de materiales piroclásticos que forman la pared del cañón. Estas capas son un testimonio visible de la intensa actividad volcánica de la región y recuerdan que el volcán Llaima, visible desde este punto, sigue siendo un volcán activo (su última erupción tuvo lugar en 2008).
Para visitar este sitio no es necesario pagar ninguna entrada.
Después de hacer una parada en la puerta de acceso del parque nacional, para mostrar la entrada, se empieza a conducir por la pista de tierra y unos 9 kilómetros más adelante se llega a la primera parada interesante que hacer en el Parque Nacional Conguillío: la Laguna Verde.
Aunque se puede ver desde la pista principal, lo más recomendable es tomar la pista secundaria que se acerca hasta el lado de ésta. Especialmente para ir a la zona del bosque sumergido, un antiguo bosque que quedó cubierto por la laguna. Este bosque, muchas veces sólo se puede ver durante el otoño, cuando el nivel de agua del lago suele ser bastante bajo.
Volviendo a la pista principal, basta con conducir unos 5 minutos para llegar a la Laguna Arcoíris, uno de los rincones más escénicos y fotogénicos del Parque Nacional Conguillío, sobre todo en otoño.
Esta laguna, tal y como su nombre indica, destaca por su variedad de colores. Por un lado, el agua tiene un color turquesa muy intenso, pero durante el otoño las hojas de los árboles teñidas de tonos rojizos y naranjas se reflejan sobre la superficie del agua, creando una gran variedad de tonalidades que dan sentido a su nombre.
El lago Conguillío es el mayor del parque nacional, y uno de los imprescindibles durante una visita al Parque Nacional Conguillío. Se puede caminar hasta la orilla del lago, pero lo más recomendable es subir al mirador Sierra Nevada (en el siguiente punto encontrarás todos los detalles sobre este trekking) para poder ver el lago y el volcán Llaima al fondo. De hecho, el origen de este lago está relacionado con las constantes erupciones volcánicas de la zona.
Desde el punto de vista turístico, en la zona del lago Conguillío es donde hay varios campings y también cabañas, así que es una de las zonas más populares del parque en otoño, primavera y verano. En invierno la nieve puede dificultar el acceso en coche, y a veces es necesario realizar los últimos kilómetros a pie.
Una zona muy agradable donde pasear y disfrutar del entorno en torno al lago, es la sección de Playa Linda. El baño está permitido en este lago, pero si te bañas recuerda no ponerte productos químicos (colonia, crema solar…), que puedan dañar el ecosistema del lago.
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El sendero hasta el mirador Sierra Nevada, en el Parque Nacional Conguillío, es el gran imprescindible del parque para toda la gente aficionada al senderismo. Las vistas desde este mirador son sublimes, ya que permiten admirar los grandes emblemas de esta zona: el lago Conguillío, el volcán Llaima y los bosques de araucarias.
Este trekking comienza desde el aparcamiento de Playa Linda y tiene una longitud de 13 kilómetros (ir y volver) y un desnivel positivo de unos 650 metros. La altitud máxima que se alcanza, donde se encuentra el mirador Sierra Nevada, es de unos 1.690 metros. Desde principios de mayo hasta mediados de noviembre suele haber nieve (al menos en la parte final del camino) así que es importante ir bien preparado (con crampones o raquetas de nieve según el momento del año).
La ascensión no es técnicamente complicada, así que es una actividad muy recomendable para todo el mundo que tenga un buen estado de forma física y una cierta experiencia haciendo rutas de montaña.
Como siempre, te recomiendo llevar descargado el track de la ruta. Aunque el camino no es difícil de seguir, no existen indicaciones durante el recorrido.
El sendero de las Araucarias es perfecto para familias o para dar un paseo. Se trata de un recorrido circular de poco más de un kilómetro que se adentra por un bosque de araucarias, cerca del lago Conguillío.
El camino no tiene ninguna dificultad y se puede realizar en cualquier momento del año, aunque en invierno puede haber bastante nieve. En otoño también es un buen momento para andar por el bosque, y ver el contraste de colores entre los árboles caducifolios y las araucarias.
Una alternativa para llegar hasta la Laguna Captrén es dejar el coche el lago Conguillío y desde allí andar por el sendero Carpinteros. Es un recorrido de unos 11 kilómetros, ir y volver, que permite atravesar un precioso bosque de araucarias y finalmente llegar hasta la Laguna Captrén.
Esta ruta tiene sólo unos 300 metros de desnivel y no es complicada . Eso sí, si se hace en invierno o ha nevado, es muy importante llevar el track GPS, puesto que no hay indicaciones y dentro del bosque podría ser fácil perderse.
En otoño en el Parque Nacional Conguillío, vale la pena caminar hasta la Laguna Captrén para disfrutar del mágico paisaje de esta pequeña laguna.
Una vez se llega a la Laguna Captrén, ya sea en coche oa pie por el sendero anterior, se puede seguir un camino que bordea todo el lago . De nuevo, se trata de una ruta bastante sencilla y familiar, y todo el recorrido son unos 3 kilómetros.
Esta laguna también tiene un origen volcánico y, al igual que la Laguna Verde, tiene algunos árboles sumergidos , que pueden verse cuando el nivel de agua no es demasiado alto.
La mayoría de gente que visita el Parque Nacional Conguillío en otoño se centra en sus bosques y paisajes en cotas más bajas , ya que es donde realmente se puede apreciar toda la variedad cromática de la vegetación. Sin embargo, también se puede aprovechar la visita a la zona para realizar alguna actividad más exigente, como las ascensiones a los volcanes de la zona. Especialmente destacan dos rutas:
Después de pasar unos días disfrutando de los imprescindibles que hacer en Pucón y de un temporal de nieve allí, seguí mi viaje a Chile por libre conduciendo hasta Melipeuco, para poder visitar el Parque Nacional Conguillío en otoño. Allí la nieve también había llegado antes de lo esperado. Todas las cotas altas del parque nacional estaban cubiertas un manto blanco y la carretera que se adentra por el parque nacional estaba también nevada, así que era necesario ir con cadenas de nieve.
Por este motivo, descarté ir por libre, y contratar una salida guiada hasta el mirador de Sierra Nevada, para poder acercarme al inicio del sendero en 4×4. Dado que viajaba solo, tuve que preguntar a varias agencias de la zona para saber si tenían alguna salida programada para el día siguiente. Por suerte, la agencia Turismo Flora Animal tenía una salida para el día siguiente, así que me apunté con ellos.
Durante el resto de la tarde en Melipeuco, estuve en el camping la Alternativa, y aproveché para fotografiar el bonito paisaje del pueblo, donde sobresalía el volcán Llaima, durante la puesta de sol.
Un poco antes de las ocho de la mañana, el guía de Turismo Flora Animal me pasó a recoger, junto a las otras dos personas con las que compartiría el tour. Desde allí fuimos a la entrada del parque, donde los guardaparques revisaron que tuviéramos la entrada.
Después iniciamos la visita por el Parque Nacional Conguillío, para disfrutar al máximo de los colores del otoño y de una de las primeras nevadas de la temporada. Durante el recorrido en coche hicimos una parada en la Laguna Verde y después en la Laguna Arcoíris. Poco después de esta laguna ya tuvimos que aparcar el coche, ya que había demasiada nieve en el camino.
Así pues, tuvimos que andar unos dos kilómetros y medio para llegar hasta el inicio del camino hacia el Mirador Sierra Nevada, junto al lago Conguillío. Igualmente, fue un camino muy agradable, caminando con raquetas de nieve y rodeados de araucarias. Estos árboles son uno de los grandes protagonistas del Parque Nacional Conguillío.
Cuando llegamos al inicio del camino, empezamos la ascensión. Había mucha nieve, más de un metro. Por suerte el camino ya estaba pisado. Igualmente, esto nos hizo avanzar más lentos de lo que habríamos ido sin raquetas ni nieve.
No pudimos llegar hasta el último mirador del sendero, el más espectacular, pero la panorámica desde el segundo mirador, desde donde ya podía verse el lago Conguillío y todo el bosque de araucarias, ya me pareció una maravilla. Además, con la niebla y la nieve el paisaje era completamente diferente a como me lo hubiera imaginado en otoño.
La vuelta la hicimos por el mismo camino, y una vez finalizada la bajada, aprovechamos para acercarnos al lago Conguillío.
Quedé enamorado con este parque y sus paisajes, y me pareció uno de los imprescindibles para visitar durante un viaje a Chile por libre. Al igual que con el Parque Nacional Lauca, creo que el Conguillío es aún un pequeño tesoro muy poco conocido internacionalmente.
De vuelta hacia Melipeuco, hicimos una parada en la Heladería Silvestre para probar sus helados artesanales con frutos del bosque de temporada. Yo probé un helado hecho a partir del fruto del arrayán, que tenía un sabor muy curioso y bueno. ¡Es un lugar muy recomendable, sobre todo en verano!
Al día siguiente por la mañana, después de una última noche en Melipueco, conduje de nuevo hasta la entrada del Parque Nacional Conguillío para poder visitar con calma el salto de agua Truful-Truful y el cañadón que lleva el mismo nombre. Caminé sin prisa por los miradores y los senderos cortos de la zona, dejándome cautivar por la fuerza y la elegancia del salto y por las imponentes vistas del volcán Llaima.
Desde allí, me despedí del Parque Nacional Conguillío y retomé el camino en dirección al paso fronterizo de Pino Hachado, aprovechando que no debía nevar durante el día. La carretera que une Melipeuco con Icalma me pareció una de las más bellas de la zona, avanzando entre montañas y bosques de araucarias cubiertos de nieve.
Cuando llegué a Icalma, el pueblo estaba completamente cubierto de nieve. Sólo el humo de algunas chimeneas me hacía pensar que la gente todavía viva allí. Me acerqué hasta la laguna de Icalma, y si no hubiera sido por el frío me habría quedado allí un buen rato. Era un sitio con un encanto muy especial. Por eso, si durante una visita al Parque Nacional Conguillío se dispone de alguna mañana o tarde libre, recomiendo mucho conducir hasta este pueblo.
Después de esa pausa, todavía me quedaba una hora de conducción hasta el Paso de Pino Hachado. El trayecto fue, nuevamente, una sucesión de montañas nevadas, bosques de araucarias y pequeñas casas aisladas. Me detuve constantemente para fotografiar y saborear el paisaje. Fue una manera perfecta de despedirme de Araucanía, disfrutando hasta el último kilómetro, antes de atravesar hacia Argentina y continuar el viaje hacia el norte del país.
(Este post forma parte de la guía para viajar a Chile por libre)
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