Las cataratas del Iguazú son uno de esos lugares que, por mucho que las hayas visto en cientos de fotografías, te dejan boquiabierto cuando las ves en directo. Las dimensiones, la potencia y la exuberancia de estas cataratas son sorprendentes. Y no puedo negar que es uno de los lugares que más me impresionó durante mi ruta por América del Sur. Por eso, creo que visitar las cataratas del Iguazú debería ser una visita imprescindible en cualquier viaje a Argentina por libre o viaje a Brasil.
Eso sí, para visitar las cataratas del Iguazú es importante hacer una buena planificación. Estas enormes cataratas se encuentran en la frontera natural entre Argentina y Brasil, y en cada uno de estos países hay un parque nacional que protege los saltos de agua, así como toda la selva y biodiversidad que los rodea. Por lo tanto, para hacer una visita completa, lo mejor es visitar tanto el Parque Nacional Iguazú (Argentina) como el Parque Nacional do Iguaçu (Brasil). Esto implica tener que cruzar la frontera entre los dos países. Pero no te preocupes: es una frontera sencilla y donde están muy acostumbrados a los turistas.

Las cataratas del Iguazú están consideradas como el conjunto de cataratas más grande del planeta y son Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Concretamente, son un conjunto de más de 275 saltos de agua del río Iguazú, y se encuentran en la frontera entre la provincia de Misiones en Argentina y el estado de Paraná en Brasil.
Aunque no son excesivamente altas, ya que la altura es de entre 64 y 82 metros, las cataratas del Iguazú destacan especialmente por su amplitud de 2.700 metros y por su caudal. Aparte, el entorno selvático que rodea el río hace que la experiencia sea aún más atractiva.
La riqueza paisajística y biológica de este tramo del río y selva hace que la zona esté protegida con dos parques nacionales, gestionados de forma independiente en cada país. En la zona de Argentina hay el 80 % de las cataratas y en la zona de Brasil el 20 %. Igualmente, como ya he comentado, las visitas son complementarias y lo mejor es visitar ambos lugares.
Para poder visitar las cataratas del Iguazú es obligatorio pagar la entrada al parque nacional. El precio cambia en función de si se visita el lado argentino o el brasileño:
Recuerda que para pagar con moneda extranjera y no pagar comisiones lo más útil es usar la tarjeta N26 o Revolut. En este caso, si decides comprar las entradas por internet, es ideal utilizar las tarjetas virtuales de un solo uso de Revolut, para realizar los pagos con la máxima seguridad.
Las cataratas del Iguazú se pueden visitar durante todo el año. Sin embargo, se encuentran en una zona de selva, con un clima subtropical bastante lluvioso, y esto hace que las precipitaciones puedan ser un condicionante importante a la hora de visitar las cataratas. De hecho, en períodos de mucha lluvia, a veces tienen que cerrar el acceso al mirador de la Cascada del Diablo, el salto de agua más famoso de las cataratas del Iguazú.
Por eso, al menos hay que tener claro cuáles son los meses de la estación seca y de lluvia:
En cualquier caso, y aunque no llueva, es muy fácil mojarse al visitar las cataratas del Iguazú. Uno de los atractivos de estos parques nacionales es que las pasarelas permiten llegar muy cerca de los saltos de agua, y allí siempre se acaba muy mojado. Por eso, llevar un impermeable es básico. También es muy práctico tener una funda para la mochila, el móvil y la cámara.
Tal y como ya he adelantado al inicio del post, lo más recomendable es visitar las cataratas del Iguazú desde el lado argentino como el brasileño. Por este motivo, para poder visitarlo todo con tranquilidad es más recomendable tener al menos dos días completos.
Si solo tienes un día, entonces es mucho mejor centrarse únicamente en visitar las cataratas desde uno de los países. En este caso, tal vez sería más recomendable visitar el Parque Nacional Iguazú, en Argentina, ya que es donde hay el 80 % de los saltos de agua, hay muchos más caminos, y los miradores se acercan más a los saltos de agua.
El hecho de que las cataratas del Iguazú se encuentren en la frontera entre Argentina y Brasil complica un poco la logística. Para poder visitar las cataratas desde todos los puntos de vista y de manera completa, es necesario cruzar la frontera entre los dos países. Sin embargo, el trayecto es fácil y la frontera acostumbra a ser bastante rápida.
En concreto, para moverse entre estas dos ciudades, que se encuentran a solo 15 kilómetros de distancia, las principales opciones son:
A la hora de planificar una visita a las cataratas del Iguazú por libre, lo más cómodo acostumbra a ser alojarse en una de las dos ciudades durante toda la estancia. De esta manera, no hay que mover todo el equipaje y la logística es un poco más sencilla. En este sentido, lo más recomendable es dormir en Puerto Iguazú si estás haciendo un viaje por Argentina, o en Foz do Iguaçu si estás recorriendo Brasil.
El único inconveniente de esta opción es que, el día que visites las cataratas desde el país donde no te alojas, será más difícil llegar a primera hora de la mañana, que es cuando hay menos gente en el parque. Por este motivo, si priorizas entrar a los parques nacionales tan pronto como sea posible, entonces puedes plantearte pasar una noche en cada una de las ciudades y hacer el traslado por la tarde.
La oferta de alojamientos en ambas localidades es amplia y hay opciones para todos los presupuestos.
Específicamente, en Puerto Iguazú te recomiendo algunas de estas alternativas:
Por otro lado, en Foz do Iguaçu estas son algunas de las mejores opciones:
El Parque Nacional Iguazú es uno de los más famosos y visitados de Argentina y protege el ecosistema y paisaje que engloba el 80 % de los saltos de agua. Es un parque bastante extenso, con varios circuitos para hacer a pie, y que se puede visitar completamente (haciendo la mayoría de rutas) con un solo día bien intenso.
A continuación encontrarás toda la información necesaria para planificar tu visita.
La entrada del Parque Nacional Iguazú se encuentra a 20 kilómetros, unos 30 minutos en coche, de Puerto Iguazú. Para llegar allí, se puede usar alguna de las siguientes opciones:
El Parque Nacional Iguazú está abierto cada día. El horario es el siguiente:
En cualquier caso, antes de visitar las cataratas, te recomiendo revisar el horario en la web oficial del parque nacional.
Aparte, durante los días de luna llena también es posible visitar las cataratas del Iguazú por la noche, haciendo una visita guiada. Estas visitas solo se pueden contratar con la empresa Iguazú Argentina, que tiene la concesión para operar dentro del parque nacional. Las plazas son muy limitadas, así que si tu estancia en Iguazú coincide con la luna llena y quieres vivir esta experiencia mágica, te recomiendo reservar tan pronto como sea posible.
Dada la extensión de este parque nacional y el gran número de saltos de agua, hay varios caminos y pasarelas que permiten observar y acercarse a diferentes secciones de las cataratas. Te recomiendo consultar este mapa para tener clara la distribución del parque.
Una vez pasada la zona de acceso al parque, donde se revisan las entradas, se llega a una amplia sección con varias tiendas y restaurantes. Allí es donde está la Estación Central, desde donde se puede tomar el pequeño Tren de la Selva (es gratuito) para ir hasta la Estación Cataratas. Este tren hace el trayecto cada 30 minutos y dura unos 10 minutos. Alternativamente, se puede ir a pie hasta la Estación Cataratas siguiendo el Sendero Verde.
Aunque el tren es gratuito, para los trayectos de ida hay que hacer fila y pedir un billete con horario asignado. Esto es importante, ya que sin billete no te dejarán subir. El tren que va a la Garganta del Diablo funciona igual: siempre hay que adquirir un billete para poder tener una hora asignada y subir al tren.
Desde la Estación Cataratas es donde comienzan los senderos más famosos e imprescindibles del parque nacional:
Realmente, este camino no comienza desde la estación. Primero hay que tomar un nuevo tren para ir desde la Estación Cataratas hasta la Estación Garganta del Diablo. Es un trayecto muy solicitado, así que, especialmente por la mañana, si se quiere conseguir ir con el primer tren, es muy importante estar en la puerta de entrada al parque nacional unos minutos antes de que abran, para poder ponerse a la fila lo antes posible. Además, una vez se llega a la Estación Cataratas es imprescindible pedir el billete para tener una plaza asignada (con horario) para poder ir con el tren hasta la Estación Garganta del Diablo. El primer tren del día hacia allá sale a las 8:30.
También hay la alternativa de caminar desde la Estación Central hasta la Estación Garganta del Diablo, siguiendo un camino que va por el lado de la vía y atraviesa la selva. Durante este recorrido no se tiene ninguna vista especial de los saltos de agua, así que solo te recomiendo hacerlo si los trenes están llenos. El trayecto a pie es de unos 3 kilómetros y dura aproximadamente 45 minutos. Con tren, se tarda unos 15 minutos.
A la hora de planificar la visita a las Cataratas del Iguazú es importante tener en cuenta que el último tren hacia la Garganta del Diablo sale a las 15:20 y que, por lo tanto, cierran el acceso a las pasarelas cuando la gente de este tren ha entrado en el camino, normalmente hacia las 15:30.
Una vez se llega a la Estación Garganta del Diablo, comienza el Sendero de la Garganta del Diablo, que tiene una longitud de 1,2 kilómetros (ida y vuelta). Es un camino formado por una pasarela metálica que conduce hasta la famosa Garganta del Diablo, el salto de agua más grande de las cataratas del Iguazú. Un lugar espectacular.
Este es el camino más popular del parque, así que te recomiendo hacerlo tan pronto como sea posible o a última hora del día, que son los momentos en los que hay menos gente. También es muy recomendable ir cuando hace sol, para poder ver el arcoíris sobre la cascada.
En cualquier caso, está bien preparado para quedarse bien mojado en el mirador del salto de agua. Por eso, si tienes un impermeable o capa, te recomiendo ponértelo.
Desde el lado de la estación central comienza el camino que recorre la parte alta de las cataratas del Iguazú. Es uno de los más recomendables y un imprescindible del parque. No es muy largo: tiene una longitud de 1,4 km (ida).
Este camino ofrece una panorámica muy interesante de las cataratas, ideal para apreciar toda su amplitud y majestuosidad. Además, hay varias pasarelas y miradores que pasan muy cerca de algunos saltos de agua.
La mañana es el mejor momento para hacer este recorrido, ya que es cuando el sol ilumina los saltos de agua. Esto hace que el paisaje luzca más y que sea habitual ver el arco iris entre las cataratas.
Se puede acceder a este sendero hasta las 16:45. A partir de esa hora cierran el acceso para asegurar que todos tengan tiempo de finalizar el recorrido antes del cierre del parque.
Este camino comienza muy cerca del Circuito Superior. La diferencia es que tiene más desnivel y escaleras, lo que permite bajar hasta la parte baja de los saltos de agua. Esto ofrece una perspectiva diferente y, por este motivo, es muy recomendable hacer ambos recorridos.
A lo largo de este camino de 1,7 kilómetros (ida) se tiene una vista muy cercana de algunas cataratas, de manera que también es habitual mojarse un poco.
De nuevo, el mejor momento para hacer el recorrido es la mañana, cuando las cataratas están iluminadas por el sol. Aun así, a última hora de la tarde también es un muy buen momento para hacerlo con más tranquilidad y menos gente.
El acceso al Circuito Inferior está abierto hasta las 16:45.
Adicionalmente, para los más aficionados a caminar o para quienes disponen de un par de horas extra, también está el Sendero Macuco. El camino sale desde cerca de la Estación Central y permite adentrarse en la selva para disfrutar de la vegetación frondosa y de los sonidos de los pájaros. Con un poco de suerte, también se pueden ver monos capuchinos.
Al final del camino se llega a la cascada Arrechea. Es bonita, pero no tiene nada que ver con la espectacularidad de los saltos principales de las cataratas del Iguazú.
Este recorrido tiene una longitud total de unos 7 kilómetros (ida y vuelta). La primera parte es muy llana, y solo al final hay algunas escaleras y desnivel; en general, es un camino sencillo.
Dado que este sendero es más largo, el acceso está abierto únicamente hasta las 15:00. Esto significa que no se puede empezar el recorrido después de esta hora, pero sí iniciarlo unos minutos antes y acabarlo antes del cierre del parque.
Aparte de hacer los recorridos anteriores a pie, y disfrutar de los paisajes, flora y fauna de las cataratas del Iguazú, en el interior del parque nacional se puede realizar una actividad adicional: la Gran Aventura. Esta actividad está gestionada por la empresa privada Iguazú Jungle y tiene un costo de 90.000 ARS (puede variar según la época del año).
La gran aventura consiste en un recorrido con un vehículo 4×4 abierto por el interior de la selva, por un camino conocido como Sendero Yacaratía. Después, llega la parte más esperada, una navegación en lancha hasta la base del salto San Martín, el segundo más potente de Iguazú.
Sin duda, esta experiencia permite percibir de primera mano toda la fuerza del agua y poder ver los saltos de agua desde una perspectiva completamente diferente. Sin embargo, como el nombre indica, no es una actividad recomendable para todos los públicos. La navegación es bastante movida debido a los rápidos del río y además todos acaban completamente empapados.
Alternativamente, para quienes buscan ver las cataratas desde el río pero de una manera mucho más relajada, se puede realizar la actividad del Paseo Ecológico. En este caso, se hace una navegación a remo por el río, pero a un punto alejado de los saltos de agua. Así pues, es una propuesta más enfocada en la observación e interpretación de la flora y fauna de Iguazú.
Si te interesa alguna de estas dos actividades, te recomiendo revisar todos los detalles en la web oficial de Iguazú Jungle y hacer la reserva antes de visitar el parque.
El paisaje de las cataratas del Iguazú es, sin duda, el gran protagonista de la visita. Sin embargo, la selva subtropical que las rodea es también un espacio de una biodiversidad extraordinaria. Por este motivo, durante los recorridos a pie conviene estar atento a los movimientos entre los árboles y la vegetación, ya que es bastante habitual observar algunos de los mamíferos y aves que habitan el parque nacional.
En concreto, algunos de los animales más emblemáticos que se pueden ver en Iguazú son:
Con toda la información anterior ya he comentado todo lo que considero básico saber antes de visitar las cataratas del Iguazú desde el lado de Argentina. Pero por si no lo has leído todo, te dejo aquí un pequeño resumen en forma de consejos:
Aunque el gran atractivo de ir hasta Puerto Iguazú durante un viaje a Argentina por libre sean las cataratas, en esta ciudad también tiene algunos otros atractivos. Ninguno de ellos es espectacular o imprescindible, así que solo te recomendaría hacer alguna de estas propuestas si tienes alguna mañana o tarde libre en este pueblo argentino.
Estos jardines privados, situados en el interior del pueblo, son un espacio donde se pueden ver muchos colibríes. Esto es posible porque los propietarios han plantado un gran número de plantas autóctonas y, además, han instalado comederos con agua con azúcar, que atraen a estas aves. En principio, cuando las flores están en plena floración, los colibríes se alimentan principalmente del néctar. Es cuando hay menos flores que, en teoría, aprovechan este alimento adicional.
Después de hablar con diferentes guías de países de Centroamérica y Sudamérica, creo que si los comederos están limpios y situados en una zona con plantas autóctonas, no es perjudicial este alimento suplementario para los colibríes.
La visita cuesta 10.000 ARS y hay que contactar previamente con los propietarios para acordar una hora de visita.
Este lugar es un punto emblemático de Iguazú, y es un clásico visitarlo si se tiene un par de horas libres por la zona. Se trata del lugar donde se encuentran las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay.
Realmente, el lugar no tiene mucho más, aparte del interés cultural e histórico. Las vistas no son nada del otro mundo…
Visitar las ruinas de San Ignacio Miní es una muy buena manera de completar una estancia en la zona de Iguazú. Se trata de un antiguo asentamiento jesuita, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, situado en la provincia de Misiones, en medio de un entorno de selva muy verde.
Para llegar a estas ruinas se puede ir en coche de alquiler o bien contratar una salida guiada desde Puerto Iguazú.
El Fly Park Iguazú es un parque de aventuras con tirolinas y diferentes circuitos entre los árboles de la selva que rodea la ciudad de Puerto Iguazú. Es una actividad interesante y divertida para quienes buscan realizar una actividad bien activa después de visitar las cataratas del Iguazú.
En el lado brasileño de las cataratas, donde está el Parque Nacional do Iguaçu, la experiencia de ver las cataratas también es una maravilla. Aunque no se está tan cerca de los saltos de agua, las vistas panorámicas son un espectáculo. De hecho, desde mi punto de vista las mejores perspectivas para hacer fotografías están en el lado de Brasil.
En caso de estar en Argentina, el primer paso para llegar al Parque Nacional do Iguaçu sería cruzar la frontera e ir hasta Foz do Iguaçu (esto siempre que no se haga un tour guiado que vaya directamente a las cataratas). Una vez en Foz do Iguaçu, estas son alternativas para llegar hasta la entrada del parque nacional:
El Parque Nacional do Iguaçu abre cada día del año y el horario siempre es el mismo: de 9:00 a 18:00. Eso sí, aunque el parque está abierto hasta las seis de la tarde, solo permiten el ingreso al parque hasta las cuatro de la tarde.
La mañana, a primera hora, es el mejor momento para visitar el parque y encontrar menos gente. Por eso, si puedes llegar al parque temprano, te recomiendo comprar las entradas por internet y reservar el primer trayecto de bus del día.
Una vez se ingresa al parque nacional, primero hay que hacer un pequeño trayecto en bus por el interior del parque nacional. Se trata de un recorrido incluido en el precio de la entrada al parque, pero nuevamente es necesario reservar el trayecto para un horario específico. Si compras las entradas por internet, podrás seleccionar el horario que te vaya mejor en el momento de la compra. El bus hace una primera parada, llamada Macuco Safari, pero para llegar al área de los caminos que permiten visitar las cataratas del Iguazú por libre hay que bajar en la segunda parada, conocida como Trilha das Cataratas.
Desde el punto donde para el bus comienza el camino Trilha das Cataratas. Es un recorrido por pasarelas y miradores muy sencillo, con una longitud aproximada de 1 kilómetro. Si llegas a primera hora, te recomiendo hacer la primera parte a buen ritmo (después puedes volver si te ha quedado pendiente alguna foto), para llegar a la parte final del camino antes de que se concentre demasiada gente.
La última pasarela y mirador es la parte más espectacular del recorrido, ya que el camino permite acercarse mucho a la parte baja de la cascada Garganta del Diablo. Es una perspectiva diferente de la que se tiene desde el lado argentino, ya que desde el lado brasileño se ve desde más lejos, pero aun así vale muchísimo la pena. De nuevo, desde este último mirador es fácil quedar bien mojado, así que agradecerás llevar un impermeable. También es muy práctico llevar una bolsa o un gorro de ducha para proteger la cámara de fotos.
Una vez hayas disfrutado de las vistas, puedes seguir observando las cataratas desde el edificio situado al final del camino. Es un edificio de varios pisos, con alguna tienda y presencia de fotógrafos, y vale mucho la pena subir hasta arriba para disfrutar de una última panorámica de las cataratas. La vista es impresionante. Desde allí se llega nuevamente a la carretera por donde circula el bus, y se puede tomar el bus para volver al punto de inicio, en la parada Porto Canoas. Al lado de esta parada hay una zona de restaurantes y tiendas de souvenirs.
Macuco Safari es una empresa privada que ofrece varias actividades de aventura en el lado brasileño del Parque Nacional de Iguazú. Se encuentra en la primera parada del bus interior del parque y es una opción pensada para quien quiera añadir un poco de adrenalina a la visita. Desde aquí salen diferentes propuestas, como senderos por la selva, actividades de aventura y, sobre todo, paseos en barco. Las actividades se pueden contratar directamente en el lugar o a través de su web, y no están incluidas en el precio de la entrada al parque nacional.
La actividad más recomendable es el paseo en lancha por el río, para acercarse a los saltos de agua. Es un equivalente a la Gran Aventura del lado argentino. En general, la mayoría de visitantes solo hacen esta experiencia en uno de los dos lados, y lo más habitual es hacerla en Argentina. Esto es porque la mayor parte de los saltos de agua se concentran en el lado argentino, lo que permite acercarse mucho más a las cataratas y vivir una experiencia más intensa y espectacular.
El ecosistema que rodea las cataratas del Iguazú en Brasil es el mismo que en el lado argentino, por lo que la fauna también es muy similar.
Sin embargo, en Brasil no hay una problemática tan acentuada con los coatíes acostumbrados a recibir comida de los turistas, y por este motivo no se ven tantos. Igualmente, estando un poco atento, es fácil observar alguno.
También es habitual ver mariposas a lo largo de los caminos y, a veces, algún mono capuchino. Durante mi visita vi menos aves que en Argentina, pero en el Parque Nacional Iguaçu es donde hay más opciones de ver tucanes. En concreto, la mejor zona para ver estos coloridos pájaros es cerca del centro de visitantes, en la entrada del parque nacional.
De nuevo, aunque el atractivo principal en Foz do Iguaçu sea visitar las cataratas del Iguazú, también hay algunas otras actividades que se pueden hacer desde esta ciudad.
Una de estas propuestas también gira en torno a las cataratas, y es visitarlas en helicóptero, a vista de pájaro. Es una oportunidad única para poder contemplar toda la extensión de estos saltos de agua, y de realmente ser consciente de su enorme magnitud.
Los vuelos comienzan desde el helipuerto de Foz do Iguaçu y el tiempo de vuelo es de unos 10 minutos. El coste es alto, unos 140 euros por persona, pero la mayoría de gente que ha hecho esta actividad afirma que es inolvidable.
Igual que en el lado argentino, desde Foz do Iguaçu también se puede ir al punto fronterizo de los tres países, en este caso desde Brasil. Es un punto emblemático de la ciudad, pero desde mi punto de vista tampoco es un imprescindible.
Visitar las cataratas del Iguazú marcó el final de mi viaje al Pantanal de Brasil por libre y la continuación de mi larga ruta por Argentina. Fue uno de los lugares que más me gustó y sorprendió durante mi viaje por América del Sur.
En mi caso, viniendo de Brasil, comencé visitando el Parque Nacional do Iguaçu, es decir, el lado brasileño del parque. Las entradas ya las había comprado el día anterior por internet, para asegurarme una plaza en el bus del primer turno, a las ocho de la mañana, y evitar hacer cola.
Para llegar al parque nacional bien puntual, tomé un Uber, una manera muy práctica y económica de moverse por Foz do Iguaçu. Una vez en el parque, me revisaron la entrada y fui directamente al punto de espera del bus, que llegó puntualmente a las ocho de la mañana.
Bajé en la parada Trilha das Cataratas y comencé el recorrido. A medida que avanzaba, las vistas iban mejorando cada vez más, y me apresuré para llegar a la zona de la Garganta del Diablo antes de que se concentrara demasiada gente. El día estaba algo nublado, pero cada vez que el sol iluminaba las cataratas se formaba un arco iris que daba aún más magia al paisaje. Realmente quedé maravillado.
Completar el recorrido me tomó unas dos horas, haciendo muchas paradas para hacer fotos y pasando un buen rato en las diferentes plataformas del final del camino. Como aún era temprano, decidí repetir el recorrido, pero ya había más gente y no hacía sol, así que no fue tan especial.
Una vez acabado el sendero por segunda vez, tomé el bus para volver a la entrada del parque. Allí vi un camino que se adentraba en la selva y decidí hacerlo, con la esperanza de ver algún pájaro o mamífero. Fue un paseo agradable y no muy largo, pero no vi ningún animal. El camino termina de nuevo en la carretera que atraviesa el parque, así que esperé a que pasara el bus para volver a la entrada.
El regreso desde el Parque Nacional do Iguaçu hasta Foz do Iguaçu lo hice en bus. El trayecto me costó 5 reales, que tuve que pagar en efectivo.
Segundo día: desde Foz do Iguaçu a Puerto Iguazú
El segundo día visitando las cataratas del Iguazú crucé de Brasil a Argentina. El trayecto lo hice en el bus de la empresa Río Uruguay. El punto positivo de ir en bus es que prácticamente no hay que hacer cola en la frontera y el trámite es muy rápido. Además, ya tenía bastante experiencia con las fronteras de América del Sur. El punto negativo es que el bus no espera durante el control migratorio, así que tuve que esperar el siguiente bus.
Una vez en Puerto Iguazú, primero fui a dejar las cosas en el alojamiento. Después tomé otro bus de Río Uruguay hasta la entrada del Parque Nacional Iguazú. Como tenía previsto visitar el parque con calma al día siguiente, no me importó mucho llegar al mediodía. Si solo hubiera tenido un día, creo que habría sido mucho mejor cruzar la frontera más pronto con un tránsfer privado, o haber cruzado el día anterior por la tarde.
Como al mediodía no es la mejor hora para visitar la Garganta del Diablo, comencé la visita recorriendo el Sendero Verde hasta la Estación Cataratas y, desde allí, haciendo el Sendero Superior. De nuevo, la visión de los saltos de agua rodeados por el verdor de la selva es absolutamente inolvidable.
Una vez terminado el recorrido, almorcé rápido en la zona de picnic al lado de la Estación Cataratas. Allí pregunté por el billete del tren hasta la Estación Garganta del Diablo, pero me dijeron que todos los tiques de la próxima hora ya estaban asignados. Por eso decidí ir caminando. Son unos 3 kilómetros muy llanos y agradables, aunque las vistas no son muy destacables porque no se ven las cataratas.
Llegué al inicio del sendero de la Garganta del Diablo hacia las 15:15, unos quince minutos antes de que cerraran el acceso. Esto me permitió hacer la visita con mucha menos gente que al mediodía. Aun así, todavía había movimiento. La única forma de estar realmente solo es llegando a primera hora de la mañana. Las vistas de este salto de agua, el más alto de las cataratas del Iguazú, me fascinaron. Además, el camino hacía solo quince días que había reabierto después de que parte de las pasarelas quedaran dañadas por las lluvias, así que me sentí aún más afortunado de poder estar allí.
Después de un buen rato contemplando la cascada y haciendo muchas fotos, inicié el regreso. Esta vez sí que pude tomar el tren, ya que para el regreso no hay control de billetes ni horarios. Como a esa hora ya habían cerrado el acceso a los senderos, salí tranquilamente del parque. Afuera, tomé el bus de Río Uruguay y regresé a Puerto Iguazú.
Tercer día: Una jornada completa en el Parque Nacional Iguazú
Desde mi punto de vista, medio día no es suficiente para visitar las cataratas del Iguazú en el lado argentino. Por eso volví al parque. Mi idea era completar los senderos pendientes y repetir la Garganta del Diablo.
Quería llegar al parque a las ocho de la mañana, justo cuando abrían, pero calculé mal los horarios del bus y acabé llegando a las ocho y media. Esto hizo que ya no pudiera llegar a la Garganta del Diablo antes que la mayoría de gente. Además, tampoco había plazas en el tren hasta dentro de una hora, así que volví a ir caminando. Cuando llegué aún no estaba completamente lleno, pero había más gente que el día anterior. Además, no hacía sol y no se veía el arco iris. En resumen, la visita del primer día me gustó más, probablemente también por el factor sorpresa.
Después tomé el tren hasta la Estación Cataratas e hice el Sendero Inferior. Me gustó mucho, y creo que es imprescindible hacer tanto el Sendero Inferior como el Superior, ya que la perspectiva cambia bastante.
Finalmente, hice el último camino que me quedaba: el Sendero Macuco. El salto de agua del final está bien, pero después de la espectacularidad de las otras cataratas del Iguazú, probablemente te dejará un poco indiferente. Aun así, lo más interesante del recorrido es disfrutar de la calma y de los sonidos de la selva. Durante el camino vi varias aves, un coatí cruzando el sendero —muy distinto de los que buscan comida en la zona de picnic— y también un grupo de monos capuchinos.
Con esto di por acabada la experiencia de visitar las cataratas del Iguazú. Es indiscutible que es un lugar muy turístico, pero también es un lugar absolutamente espectacular.
(Este post forma parte de la guía para viajar a Argentina por libre)
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