Canadá

Viajar a Canadá en invierno: Guía, ruta y mi experiencia

No es muy habitual plantearse viajar a Canadá en invierno. Es evidente que es un país frío, donde a menudo nieva entre los meses de noviembre y marzo. No obstante, el invierno también tiene algunas ventajas: se pueden visitar lugares turísticos sin masificaciones, los precios suelen ser más bajos, se pueden ver auroras boreales en el norte del país y es un buen momento para observar animales salvajes (excepto osos, que están hibernando).

Para mí, viajar fuera de la temporada alta es siempre un aspecto positivo. Por eso, durante mi experiencia viviendo y trabajando en Canadá, decidí dedicar unas semanas a viajar a Canadá en invierno. En concreto, centré la mayor parte de mi ruta en explorar las Montañas Rocosas de Canadá. Lugares muy populares (quizá demasiado) durante el verano, pero que en invierno me regalaron mucha tranquilidad y unos paisajes nevados inolvidables.

Después de mi experiencia, puedo adelantarte que, si no te asusta el frío ni la nieve, es una gran idea viajar a Canadá en invierno. Aparte de hacer rutas para conocer los espacios naturales del país, tal como hice yo, también es un buen momento para explorar las ciudades y para disfrutar del esquí o del snowboard.

un muflón canadiense fotografiado bajo una nevada durante mi viaje a Canadá en invierno

6 motivos por los que viajar a Canadá en invierno es una gran idea

1. Es temporada baja

El invierno es el pico de la temporada baja en Canadá, especialmente en las zonas de montaña y al norte del país. Esto permite visitar las zonas más famosas del país sin aglomeraciones.

Por ejemplo, una de las zonas más famosas del oeste de Canadá, las Montañas Rocosas, reciben muchos menos visitantes en invierno. Esto hace que puedas estar completamente solo en lugares tan extraordinarios como el mirador del lago Peyto o las cascadas Athabasca. Además, para visitar el Lake Louise no es necesario reservar aparcamiento ni ir en bus, y de hecho el aparcamiento es gratuito en invierno.

El bajo volumen de visitantes también hace que sea más fácil observar fauna. No se suelen ver osos en invierno, ya que están hibernando, pero es un momento ideal para ver uapitíes, muflones canadiense, ciervos mulos y ardillas. También, aunque hay que tener mucha suerte, hay más posibilidades de ver lobos o linces canadienses. Dos de los mamíferos más emblemáticos de Canadá, pero también muy difíciles de fotografiar.

2. Los hostales están bastante vacíos

Otro aspecto positivo de la temporada baja es que los hostales suelen estar mucho más vacíos. Los alojamientos en Canadá son caros durante todo el año, también en invierno, y para ahorrar una buena opción es dormir en los hostales. En invierno, las habitaciones compartidas están mucho más vacías y, con un poco de suerte, puede que no haya nadie más. En mi caso, en algunos hostales tuve alguna habitación para mí solo y en otras ocasiones compartí la habitación con solo otra persona, algo casi imposible durante el verano.

Además, según la duración de tu viaje y si vas a las montañas rocosas, puedes aprovechar el Season Pass de los Wilderness Hostels de la cadena Hi Hostels. Cuesta solo 400 CAD y permite dormir un número ilimitado de noches en los hostales de esta cadena durante siete meses (aunque solo se pueden pasar 4 noches seguidas en cada hostal, y un máximo de 10 noches por hostal cada mes). En cualquier caso, es una oferta muy buena. Yo dormí en varios de los Wilderness Hostels de esta cadena, y me gustaron muchísimo. Son como pequeños refugios de montaña, pero accesibles en coche durante todo el año.

En Banff y Canmore, especialmente los fines de semana, sí suele haber gente en los hostales, ya que es una zona popular para esquiar.

3. Precios más económicos

La disminución del turismo en Canadá en invierno también hace que los precios sean más competitivos. Sobre todo bajan los precios de los alojamientos y de los alquileres de coches. Durante el verano, los alojamientos en zonas como Banff o Jasper pueden llegar fácilmente a precios muy elevados (más de 200 euros la habitación doble privada), mientras que en invierno es más habitual encontrar opciones un poco más asequibles o con más disponibilidad. Aun así, hay que tener presente que los hoteles en Canadá son caros durante todo el año.

Además, el hecho de que haya menos demanda también permite tener más flexibilidad a la hora de reservar, sin tener que planificarlo todo con meses de antelación como ocurre en verano. En mi caso, fui haciendo las reservas de los hostales sobre la marcha, mientras iba improvisando la ruta. Esto es casi imposible de julio a septiembre, los meses de la temporada alta.

Los alquileres de coches también son más económicos en general. Aun así, según el tipo de ruta que quieras hacer puede ser recomendable alquilar un coche AWD y con ruedas de invierno. Normalmente, las ruedas de invierno tienen un suplemento de 25 CAD por día, pero para algunas carreteras de las Montañas Rocosas, como la Icefield Parkway, es obligatorio ir con estas ruedas durante el invierno. Para que lo tengas de referencia, para 20 días de alquiler de un SUV AWD con ruedas de invierno yo pagué 750 euros.

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4. Paisajes nevados y un frío gélido

Desde mi punto de vista, la nieve es uno de los principales atractivos para viajar a Canadá en invierno. Este país tiene paisajes impresionantes, y verlos cubiertos de blanco los hace aún más mágicos.

Además, para personas poco acostumbradas a las temperaturas gélidas, es una experiencia única poder caminar por lagos helados, admirar cascadas completamente congeladas o simplemente perderse entre bosques nevados.

También es un buen momento para probar actividades invernales como raquetas de nieve, patinaje sobre hielo o esquí de fondo en zonas menos concurridas. Solo hay que ir bien equipado con ropa térmica y botas impermeables, ya que las temperaturas pueden bajar por debajo de los -30 ºC.

5. Observar fauna salvaje más fácilmente

El invierno también suele ser un buen momento para observar y fotografiar buena parte de la fauna salvaje de los espacios naturales de Canadá.

En concreto, es un muy buen momento para ver búhos en el sur de Canadá. Por ejemplo, en Alberta, en el oeste del país, y en Ontario, en el este, durante el invierno suele haber varias especies emblemáticas como el búho nival o el autillo lapón.

También, en las zonas de montaña, como el Parque Nacional Banff o el Parque Nacional Jasper, es una época adecuada para observar alces, ciervos o muflones canadienses, ya que la nieve hace que estos animales bajen a altitudes más bajas y utilicen las carreteras para desplazarse. Además, es uno de los mejores momentos del año para intentar ver lobos, aunque sigue siendo bastante complicado. Durante el invierno, también suelen producirse algunos avistamientos de lince canadiense, por ejemplo, en el área de Kananaskis o en la zona del Lake Louise.

Eso sí, desde el mes de noviembre hasta abril los osos están hibernando, así que es muy poco probable ver un oso grizzly o un oso negro. Tampoco es una buena época para ver orcas ni ballenas, ni en la costa este ni en la costa oeste.

6. Poder esquiar en un paisaje paradisíaco

Finalmente, otro atractivo evidente de viajar a Canadá en invierno es poder disfrutar del esquí o el snowboard rodeado de los paisajes de montaña impresionantes de este país. Además, en Canadá hay estaciones de esquí enormes, y las condiciones de nieve suelen ser muy buenas.

Yo no esquío, así que no puedo darte ningún consejo ni valoración personal en este aspecto. Pero para los amantes de los deportes de invierno, sé que Canadá es un destino de referencia a nivel mundial.

Turismo en Canadá en invierno: los aspectos negativos

1. El frío

El frío y la nieve son parte de los atractivos de visitar Canadá en invierno, pero también pueden suponer un reto para el viaje. Durante los días más fríos del invierno, el termómetro suele bajar de los -20 ºC, y esto puede ser poco alentador para salir a hacer una excursión o pasear por alguna ciudad. Por este motivo, hay que tener presente que el frío puede ser un condicionante a la hora de planificar y disfrutar el viaje. En mi caso, después de visitar Yellowstone en invierno, estaba bien entrenada y iba bien preparado para no sufrir demasiado con el frío.

No obstante, con buena ropa de abrigo el frío se puede resistir perfectamente. Y, desde mi punto de vista, también es una experiencia enriquecedora pasar un par de semanas a temperaturas negativas. ¡Viajar también significa exponerse a experiencias y situaciones nuevas!

Además, es posible viajar durante diciembre o marzo, aprovechando la menor afluencia de turistas y unas temperaturas algo más agradables, aunque el frío está presente desde finales de octubre y hasta principios de mayo.

2. No se puede ver el color de los lagos

Canadá es el país con más lagos del mundo. De hecho, este país tiene más de 2 millones de lagos distribuidos por todo su territorio. Sobre todo en las áreas montañosas, donde hay preciosos lagos de origen glaciar, estos son uno de los grandes atractivos del paisaje. En las Montañas Rocosas, por ejemplo, el Lake Louise, el Moraine Lake y el Lago O’Hara son visitas casi obligatorias.

No obstante, en invierno la mayoría de lagos se congelan y, muchos de ellos, quedan cubiertos por una capa de nieve. Esto hace que parte de su encanto desaparezca, ya que no se puede apreciar el color turquesa del agua ni los reflejos que suelen regalar durante los amaneceres y atardeceres. Personalmente, considero que este es un aspecto negativo a tener en cuenta.

A pesar de esto, los lagos congelados también tienen un atractivo diferente. Se puede hacer patinaje sobre hielo por algunos lagos o caminar por otros. Uno de los lagos más famosos en invierno es el Abraham Lake, conocido por las burbujas congeladas (ice bubbles), que se forman de manera natural cuando el gas metano queda atrapado entre las capas de hielo.

3. Muchas rutas de senderismo son impracticables

El invierno tampoco es el mejor momento para disfrutar de las infinitas rutas de senderismo que se pueden hacer en los parques nacionales de Canadá. Las nevadas constantes y las bajas temperaturas hacen que buena parte de los caminos queden completamente cubiertos de nieve o hielo durante meses. Esto provoca que muchas rutas de montaña sean impracticables para la mayoría de viajeros, sobre todo aquellas que transcurren a más altitud o por terrenos más técnicos, ya que el riesgo de aludes suele ser muy elevado.

En cuanto a las rutas situadas a cotas más bajas, a menudo también es necesario utilizar raquetas de nieve o esquís de montaña para poder avanzar con comodidad y seguridad. Caminar sin este equipo puede resultar muy lento y cansado, ya que la nieve puede ser profunda e irregular.

Solo algunas de las rutas más populares, normalmente excursiones cortas y cercanas a zonas muy visitadas, se pueden hacer con relativa facilidad. El paso constante de visitantes suele compactar la nieve y crear caminos mucho más transitables. Aun así, es muy habitual encontrar placas de hielo, de modo que llevar crampones es prácticamente imprescindible para caminar con seguridad.

En definitiva, aunque el invierno ofrece paisajes espectaculares y una atmósfera muy especial, también limita bastante las posibilidades de hacer senderismo. Para los amantes de las excursiones largas y de la alta montaña, el verano o el otoño, cuando no hay nieve, siguen siendo las mejores épocas para explorar los parques naturales de Canadá.

4. Hay menos servicios turísticos

La baja afluencia turística también hace que haya menos servicios disponibles durante el invierno. En muchas zonas turísticas de Canadá, especialmente en los parques nacionales y en las pequeñas poblaciones de montaña, algunos alojamientos, restaurantes y cafeterías cierran temporalmente hasta la temporada alta de verano. Esto puede reducir las opciones de alojamiento o de restauración en determinados lugares, sobre todo fuera de las localidades más grandes.

Además, hay algunos servicios pensados principalmente para la temporada de verano que simplemente dejan de funcionar durante los meses más fríos. Por ejemplo, algunos teleféricos o centros de interpretación cierran en invierno, ya sea por cuestiones de seguridad o porque el número de visitantes no justifica mantenerlos abiertos. Esto puede limitar un poco el acceso a ciertos miradores o actividades turísticas.

5. No se pueden ver aves marinas en el este de Canadá

Otro aspecto a tener en cuenta si se viaja a Canadá durante el invierno es que no es una buena época para ver aves marinas en la costa atlántica. Durante la primavera y el verano, muchas especies llegan a las costas del este del país para reproducirse y forman grandes colonias en acantilados y pequeñas islas. Estas colonias son uno de los grandes atractivos naturales de regiones como Terranova y Labrador o las provincias marítimas.

Entre las aves más conocidas que se pueden observar en esta época están los frailecillos, los alcatraces o los araos, que aprovechan las costas rocosas para nidificar. Desafortunadamente, con la llegada del invierno la mayoría de estas aves abandonan la zona y pasan los meses fríos en alta mar.

Por lo tanto, si uno de los objetivos del viaje es ver grandes colonias de aves marinas, el invierno no es la mejor época para visitar esta parte de Canadá. En este sentido, la primavera y el verano continúan siendo las estaciones ideales para disfrutar de este espectáculo natural.

Qué visitar en Canadá durante el invierno

Desde mi punto de vista, en un viaje a Canadá en invierno, los atractivos del país son similares a los que se visitarían en verano. Sin embargo, siempre hay que tener en cuenta las limitaciones de esta época del año, que ya comenté en el punto anterior.

Creo que el invierno es un buen momento para visitar ciudades y verlas con un ambiente diferente, pero recomiendo dedicar la mayoría de los días a descubrir las maravillas naturales de Canadá.

Eso sí, a la hora de organizar tu ruta, ten en cuenta que Canadá es un país enorme. Si no quieres hacer vuelos internos, te recomiendo centrarte en el oeste del país, especialmente en el área de las Rocosas.

Para mí, estos son algunos de los atractivos principales de todo Canadá en invierno:

1. El Parque Nacional Banff

El invierno es el momento ideal para descubrir los maravillosos paisajes de las Rocosas de Canadá sin aglomeraciones. El Parque Nacional Banff es, sin duda, uno de los imprescindibles de esta zona de Alberta.

Las primeras nevadas llegan a estas montañas a principios de noviembre, y la nieve no se derrite hasta principios de junio. Durante este período, a menos que tengas mucha experiencia en alta montaña y en entornos nevados, te recomiendo centrarte en las cotas bajas del parque.

  • La Minnewanka Road y el Minnewanka Lake. Una zona donde se puede disfrutar de un paisaje impresionante sin tener que caminar, pero donde también se pueden hacer excursiones saliendo desde el Minnewanka Lake. Además, el Minnewanka Lake suele tener un buen grosor de hielo y se puede caminar o patinar sobre el lago. La Minnewanka Road también es una buena carretera para intentar ver fauna salvaje, sobre todo durante las primeras y últimas horas del día. Eso sí, durante el invierno una parte de la carretera está cerrada, para evitar interferir sobre la fauna, así que en coche no se puede completar el Minnewanka Loop,
  • La Castle Mountain. Esta montaña es una de las más bonitas del Parque Nacional Banff. Desde este punto, en el río Bow, se tiene una vista preciosa de la montaña.
  • El Lake Louise. Este lago es uno de los más famosos de las Montañas Rocosas de Canadá. En invierno siempre hay gente, pero menos que en verano. Se pueden hacer excursiones cortas, caminar por el lago o patinar.
  • La Bow Valley Parkway. Esta carretera secundaria, que une Banff con Lake Louise, es uno de los mejores lugares para ver fauna salvaje. Con suerte se pueden ver muflones canadienses, alces y uapitíes. También es una de las mejores áreas para intentar ver lobos, aunque los avistamientos son poco habituales.
  • Johnston Canyon. Este cañón es fácil de visitar en invierno, siempre que se vaya bien equipado con crampones. Con esta excursión se pueden observar pozas y cascadas congeladas, y también es habitual ver escaladores ascendiendo las cascadas heladas.

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2. Icefield Parkway

El Parque Nacional Banff continúa a lo largo de la primera mitad de la famosa carretera Icefield Parkway, hasta que se llega al Parque Nacional Jasper. Esta carretera se considera una de las rutas de montaña más bonitas del mundo. Y conducir por allí en invierno es una experiencia brutal. Una de las mejores actividades para hacer durante un viaje a Canadá en invierno. Eso sí, te recomiendo tener cierta flexibilidad en tu itinerario, para poder conducir por esta carretera durante un día con buen tiempo. Cuando nieva mucho, la situación puede ser peligrosa, y suelen cerrarla.

Conducir por los 230 kilómetros de esta carretera durante el invierno, cuando prácticamente no hay coches, es muy diferente a hacerlo durante el verano. En invierno, se aprecia el aislamiento de estas montañas. Además, siempre hay algún tramo con hielo o nieve, que hacen más emocionante la conducción.

Las paradas más destacadas de la Icefield Parkway en invierno son:

  • El Bow Lake. Este lago, situado a casi 2.000 metros de altitud, suele estar helado y cubierto de nieve durante todo el invierno. Está rodeado de montañas, y el entorno es ideal para acercarse al lago, dedicando un rato a contemplar y fotografiar el paisaje.
  • El Peyto Lake. El Peyto Lake, con su silueta que recuerda a un lobo, es uno de los lagos más espectaculares de la zona durante todo el año. En invierno, el lago está cubierto de nieve, pero tiene también muchísimo encanto.
  • Las glaciares del Columbia Icefield. El Columbia Icefield es uno de los campos de hielo más grandes por debajo del círculo polar ártico. En invierno es espectacular ver esta zona. Eso sí, no hay servicios turísticos. Por lo tanto, está cerrado el mirador del Skywalk y tampoco se pueden hacer los recorridos con el Ice Explorer. Aun así, desde la carretera se tiene una muy buena vista de las glaciares.
  • Las Sunwapta Falls. Estas cascadas son también un punto muy interesante de la Icefield Parkway, ya dentro del Parque Nacional Jasper. Cerca del aparcamiento hay un primer mirador, pero vale la pena caminar 1 kilómetro y medio hasta las Lower Sunwapta Falls.
  • Las Athabasca Falls. Desde mi punto de vista, las Athabasca Falls son las cascadas más bonitas del Parque Nacional Jasper. Estas cascadas caen entre un cañón muy pintoresco, y además toda la zona está rodeada de montañas impresionantes. En invierno las cascadas están congeladas, pero el paisaje sigue siendo muy interesante.
  • El mirador Goats and Glaciers Viewpoint. Este mirador, situado a cien metros del aparcamiento, ofrece una panorámica fantástica de algunas de las montañas que rodean la Icefield Parkway. Además, justo al lado del mirador hay una pared donde, sobre todo en primavera, es habitual ver cabras blancas, que bajan hasta allí para lamer los minerales de las rocas. En invierno es poco habitual ver las cabras, pero el paisaje sigue siendo un motivo suficiente para parar un buen rato en este mirador.

3. El Parque Nacional Jasper

El Parque Nacional Jasper es uno de los imprescindibles en un viaje a las Montañas Rocosas en cualquier momento del año. Este parque aún se está recuperando de los últimos incendios, y algunas zonas continúan cerradas, pero igualmente vale mucho la pena visitarlo.

En invierno, uno de los grandes atractivos de Jasper es hacer una ruta guiada por el Maligne Canyon, para caminar sobre el río helado y ver las cascadas congeladas. Aun así, esta es una de las partes del parque que aún puede estar cerrada, así que si te interesa esta actividad te recomiendo comprobar antes si el acceso ya está permitido.

Aparte de eso, en los alrededores de Jasper hay muchos atractivos interesantes para visitar durante el invierno:

  • El Patricia y Pyramid Lake. Estos dos lagos se encuentran a unos 10 kilómetros del pueblo de Jasper, y son un buen lugar para pasar una tarde o una mañana. ¡El paisaje es fantástico!
  • El Maligne Canyon. El Maligne Canyon es un tesoro natural de Jasper, y en invierno se puede caminar por el interior del cañón, ya que el río está congelado.
  • La Maligne Road. La carretera de la Maligne Road se adentra por el Parque Nacional Jasper, y es una de las mejores para intentar ver fauna. Además, la carretera pasa al lado del Medicine Lake, que normalmente está congelado en invierno, y finaliza en el Maligne Lake.
  • El Maligne Lake. El Maligne Lake es uno de los símbolos del Parque Nacional Jasper, y en verano se puede navegar por el lago hasta la Spirit Island. En invierno no se puede hacer esta actividad, ya que el lago está helado, pero se puede pasear por el alrededor del lago. Es una zona preciosa.
  • El Edith Lake y el Annette Lake. Estos dos otros lagos, también están muy cerca de Jasper. Es una zona muy accesible, con caminos asfaltados y donde normalmente hay poca nieve. Por lo tanto, si en invierno quieres caminar un poco y no tienes raquetas de nieve, es un buen lugar donde ir. Eso sí, el paisaje aún está muy quemado, tras los incendios del 2024.
  • Los muflones canadienses de la Highway 16. Para ver muflones canadienses en Jasper, la Highway 16 en dirección Edmonton, es una de las mejores opciones. En concreto, suelen verse en las rocas que hay en este punto de la carretera y también en este. En el segundo punto, también se ven cabras blancas a veces (sobre todo en primavera).

4. La región de Kannanaskis

La región de Kananaskis, situada al sur del Parque Nacional Banff, engloba un conjunto de parques provinciales y áreas naturales. Es una zona con poco turismo, sobre todo en invierno, y esto hace que sea ideal para intentar observar y fotografiar fauna salvaje.

En concreto, saliendo desde Canmore, es muy recomendable conducir por la carretera Smith Dorrien Trail. A pesar de ser una carretera sin asfaltar, durante el invierno la nieve ayuda a que la conducción sea más agradable que en verano, cuando hay mucho más polvo y baches. Aun así, si justo acaba de nevar, normalmente hay que esperar medio día para que la carretera esté limpia.

Conduciendo por esta carretera desde Canmore no es extraño ver ciervos mulos y muflones canadienses durante la primera parte del recorrido. Después, una vez se llega a los Spray Lakes, si se tiene suerte, se pueden ver alces o, incluso, lobos y linces. Estos dos últimos mamíferos son difíciles de ver, pero durante el invierno en Kananaskis es uno de los momentos del año en que hay más posibilidades de verlos.

Yo tuve la suerte de ver dos lobos, y también huellas muy frescas de linces, cruzando esta carretera.

Independientemente de la fauna, los paisajes de Kananaskis son espectaculares. De mis favoritos de la zona. En invierno se pueden hacer muchas rutas con raquetas de nieve o esquí de fondo. También, si no ha habido ninguna nevada reciente, se puede caminar hasta los Grassy Lakes o subir el Ha Ling Peak. Para hacer estas dos excursiones, en general solo es necesario llevar crampones.

5. El Abraham Lake

En un viaje a Canadá en invierno, el Abraham Lake también es una parada muy destacada. Durante los últimos años, este lago que se encuentra a unas tres horas de Calgary ha ido ganando popularidad, sobre todo a través de las redes sociales.

El Abraham Lake realmente se trata de un embalse, es decir, es un lago artificial creado para almacenar agua. Pero se encuentra en una zona muy ventosa, que hace que la nieve que se acumula sobre el lago durante el invierno suela desaparecer rápidamente, dejando el lago helado completamente al descubierto.

Caminando por este lago, es muy fácil encontrar las vistosas burbujas heladas, que se forman durante la congelación del agua con los gases de metano. Es un fenómeno muy curioso y que vale la pena ver. Además, caminar sobre un lago helado es siempre una experiencia inolvidable…

Eso sí, caminar por un lago helado puede ser peligroso, así que para hacerlo con seguridad es importante que el lago esté bien congelaod (se recomienda que el grosor del hielo sea de 15 centímetros como mínimo), y caminar por las zonas más seguras. En general, los dos lugares más estables donde ver las burbujas heladas en el Abraham Lake son:

  • Abraham Lake Ice Bubbles Viewpoint. Hay un área de estacionamiento a unos doscientos metros de este punto. Desde allí solo hay que seguir un camino que se acerca al lago. Una vez se llega al agua helada, no hay que caminar mucho para ver las primeras burbujas congeladas.
  • Abraham Slabs. Desde esta zona, donde hay un área de acampada, también se tiene acceso a una zona del lago donde suele ser seguro caminar sobre el hielo y normalmente hay bastantes burbujas congeladas. Se puede aparcar al lado de la carretera o continuar el camino y aparcar al lado del lago. Aun así, si hay mucha nieve o hielo, es mejor dejar el coche al lado de la carretera.

6. Los búhos de la Grand Valley Road

Si te gusta la observación y fotografía de aves, otro atractivo para visitar Canadá en invierno es la oportunidad de ver varias especies de búhos en el sur del país. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el número de búhos y las especies que se pueden ver en cada zona cambian bastante anualmente. Por este motivo, a no ser que hagas un viaje específico para ver búhos con un guía, no te recomiendo hacer un viaje centrado únicamente en esto.

Aun así, si durante tu itinerario visitas alguna zona con cierta fama de presencia de búhos durante el invierno, puede ser una buena idea dedicar un par de días a intentar ver alguno.

Por ejemplo, en Alberta, cerca de Calgary, hay diferentes lugares que suelen ser buenos para fotografiar búhos en invierno. Uno de estos puntos es la Grand Valley Road, una carretera rural que comienza cerca de Cochrane. Yo estuve allí dos días y no vi ningún búho. Pero después descubrí que durante el año de mi visita el número de búhos en esta zona de Alberta había sido sorprendentemente bajo.

Igualmente, en las zonas rurales de Alberta siempre hay fauna. Y durante los días que pasé allí pude ver ciervos, alces y un coyote.

7. Vancouver

Vancouver es una de las ciudades más interesantes para visitar durante un viaje a Canadá en cualquier momento del año. En invierno, si se quiere escapar de la nieve y el frío gélido del interior del país, es una buena idea pasar unos días en esta ciudad. Esto no significa que en Vancouver haga calor, pero las temperaturas raramente bajan de los 0 ºC.

Algunos de los imprescindibles de esta ciudad son:

  • El Stanley Park. Es un enorme parque urbano situado al lado del centro de la ciudad, ideal para pasear, ir en bicicleta o disfrutar de buenas vistas de la bahía y las montañas.
  • El barrio de Gastown. La zona más histórica de Vancouver, conocida por sus calles empedradas, edificios antiguos y el famoso reloj de vapor.
  • El barrio de Chinatown. Uno de los barrios chinos más grandes de América del Norte, con tiendas tradicionales, restaurantes asiáticos y jardines tranquilos para descubrir.
  • La Granville Island y el Public Market. Una zona muy animada llena de tiendas locales, galerías y un mercado cubierto.
  • El Vancouver Lookout. Un mirador panorámico que permite obtener una vista de 360 grados sobre la ciudad, el puerto y las montañas que rodean Vancouver.

8. Whistler

La ciudad de Vancouver se puede combinar fácilmente con unos días de esquí en una de las estaciones de esquí más emblemáticas de Canadá: Whistler Blackomb. De hecho, Whistler Blackomb está catalogada en muchos lugares como la mejor estación de esquí de América del Norte.

Yo no puedo opinar, ya que no me gusta esquiar, pero sí que he visitado Whistler y puedo confirmar que es una zona de montaña muy extensa y espectacular. Así que me imagino que para los amantes del esquí ha de ser un lugar espectacular donde practicar este deporte.

Eso sí, los precios de los forfaits para esquiar en Whistler son muy elevados, especialmente el forfait diario. En concreto, actualmente un forfait diario para un adulto cuesta más de 300 dólares canadienses.

9. Los bosques boreales de British Columbia

Los bosques boreales cubren casi un 60 % de Canadá y son el hábitat de un gran número de especies animales y vegetales. Como ya he comentado, el invierno es un gran momento para intentar observar y fotografiar las especies más esquivas, como los lobos y los linces. Y, en concreto, en la provincia de British Columbia hay algunas zonas muy propicias para intentar ver estas especies, junto con otros animales como los bisontes o caribús.

Uno de mis sueños en mi viaje a Canadá en invierno era ver un lince canadiense en estado salvaje. Después de intentarlo por libre durante varios días en Kananaskis, en los que estuve viendo rastros muy recientes pero no vi ninguno, fui a una zona de British Columbia para continuar la búsqueda, en este caso con la ayuda de un guía experto en estos animales.

Dado que no descubrí yo la zona, sino que es fruto de la investigación y del tiempo dedicado por el guía con quien fui, no compartiré más detalles sobre cuál es el mejor lugar para ver fauna en British Columbia en invierno. Pero si te interesa esta experiencia y te gustaría intentar ver un lince canadiense, puedes escribirme y te compartiré el contacto de mi guía.

10. Las Cataratas del Niágara

El invierno también es un buen momento para visitar las Cataratas del Niágara, ya que permite descubrir este lugar icónico con mucha menos gente que durante el resto del año. A pesar del frío intenso, la experiencia es especialmente única: las cataratas están medio congeladas y rodeadas de nieve y hielo. Un paisaje completamente diferente del que se ve en verano.

Hay que tener en cuenta que las cataratas prácticamente nunca se congelan del todo. Solo algunas secciones quedan parcialmente heladas mientras el agua continúa bajando con una fuerza impresionante bajo capas de hielo. De hecho, según los registros oficiales, la última vez que el flujo de agua se detuvo completamente fue en el año 1848, un hecho excepcional que no se ha repetido desde entonces.

Los meses de enero y febrero suelen ser los mejores momentos para visitarlas si se quiere ver este aspecto más invernal, especialmente después de varios días consecutivos de temperaturas bajo cero. Además, visitarlas en esta época también implica ventajas prácticas: es más fácil encontrar aparcamiento, los alojamientos suelen ser más económicos y se puede disfrutar de los miradores sin aglomeraciones.

Solo hay que tener presente que durante el invierno los recorridos en barco o lancha no están disponibles.

11. Toronto

Para los amantes de las grandes ciudades, Toronto es otra parada muy interesante durante un viaje a Canadá en invierno. Además, se puede combinar muy fácilmente con una visita a las Cataratas del Niágara, a las que se puede llegar fácilmente en bus (el trayecto dura unas 2 horas y cuesta 20 dólares canadienses).

Toronto es una ciudad llena de vida y movimiento durante todo el año. Durante el invierno destaca especialmente el mercado de Navidad y también las pistas sobre hielo al aire libre.

Pero además, si quieres resguardarte del frío canadiense, Toronto es una ciudad ideal para ello. En esta ciudad crearon el PATH, el centro comercial subterráneo más grande del mundo. Son 30 kilómetros de túneles y galerías donde se puede encontrar de todo: restaurantes, tiendas y estaciones de metro.

Algunos de los imprescindibles de Toronto en invierno son:

  • La CN Tower, con vistas panorámicas sobre la ciudad y el lago Ontario.
  • El barrio histórico de Distillery District, especialmente bonito durante la época navideña.
  • El St. Lawrence Market, perfecto para refugiarse del frío mientras se descubre gastronomía local.
  • Pasear por el Harbourfront, cuando el lago Ontario queda rodeado de un ambiente invernal muy especial.
  • Los museos principales, como el Royal Ontario Museum o el Art Gallery of Ontario.
  • El Hockey Hall of Fame, una visita imprescindible para entender la importancia del hockey en Canadá y vivir experiencias interactivas relacionadas con este deporte.

12. Quebec

Para mucha gente, la ciudad de Quebec es la más bonita de Canadá. En invierno, esta ciudad también tiene un encanto muy especial, además de un gran número de experiencias culturales. Por ejemplo, una de las más destacadas es el carnaval de invierno de Quebec. Se trata de uno de los festivales de invierno más grandes del mundo: durante dos semanas (normalmente de finales de enero a principios de febrero), las calles de la ciudad se llenan de actividades y desfiles.

El centro histórico, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, conserva intactas las murallas, puertas y fortificaciones que rodean la ciudad desde hace siglos. En invierno, estos espacios se convierten en escenarios ideales para explorar a pie, descubrir la historia francófona de Canadá y disfrutar de un ambiente especialmente acogedor a pesar del frío. Las calles se llenan de música, luces y pequeñas cafeterías donde refugiarse con una bebida caliente o algún dulce típico.

Más allá del centro histórico, en los alrededores de la ciudad también se pueden visitar las cascadas de Montmorency, que en invierno quedan parcialmente congeladas y ofrecen un paisaje espectacular.

13. Yellowknife

Uno de los destinos más famosos de Canadá en invierno es la población de Yellowknife, situada en la provincia de los Territorios del Noroeste. Esta localidad de 20.000 habitantes se encuentra en el subártico canadiense, y los inviernos allí son muy fríos. Es habitual que las temperaturas bajen de los -40 ºC, así que si se visita esta zona de Canadá es muy importante ir muy bien abrigado.

Las auroras boreales son las grandes protagonistas de Yellowknife. Gracias a su clima y a la poca presencia de nubes durante el invierno, este pueblo y su entorno se consideran uno de los mejores lugares del planeta para ver este mágico fenómeno.

Aparte de ver auroras boreales durante la noche, algunas actividades interesantes para hacer durante el día son:

  • Conducir por la Dettah Ice Road. Se trata de una carretera que se forma únicamente en invierno y que atraviesa los lagos helados de la región.
  • Hacer la excursión hasta las cascadas Cameron. Una ruta corta pero muy bonita, especialmente con el hielo y la nieve cubriendo el paisaje.
  • Caminar por el entorno del Frame Lake, cerca del aeropuerto de Yellowknife, ideal para hacer fotos de un paisaje subártico urbano.
  • Hacer un tour cultural para aprender sobre las culturas indígenas de Yellowknife y del ártico.

14. Churchill

Viajar a Churchill es especialmente popular durante los meses de octubre y noviembre, cuando este pueblo de Manitoba se convierte en el mejor lugar del planeta para ver osos polares. Aun así, en invierno Churchill también es un destino excelente para ver auroras boreales y algunas especies de animales que viven todo el año por el entorno de este pueblo.

Durante el invierno, la mejor manera de llegar a Churchill es en tren desde Winnipeg, un trayecto de 44 horas a través de la tundra canadiense.

Una vez en el pueblo, hay muchas opciones para ver auroras boreales cada noche. Durante el invierno, el clima en esta zona de Canadá es muy seco, y durante la mayoría de las noches el cielo está despejado.

Durante el día, se pueden hacer diversas actividades interesantes:

  • Profundizar en la cultura inuit, conociendo tradiciones, historia y artesanía local.
  • Hacer un tour para ver fauna, como liebres árticas, zorros rojos o zorros árticos.
  • Hacer salidas con raquetas de nieve, una manera fantástica de disfrutar del paisaje invernal y del silencio de la tundra.

Consejos para viajar a Canadá durante el invierno

Durante mi larga estancia en Canadá, tuve tiempo de viajar durante los meses más fríos del año. A partir de mi experiencia, te recomiendo seguir estos consejos si tienes previsto viajar a Canadá durante el invierno:

  • Si alquilas un coche, es mucho más seguro si eliges un SUV AWD o 4×4, para conducir con más seguridad si hay nieve. También te recomiendo pagar el suplemento para poder tener ruedas de invierno. Recuerda que en invierno, en algunas carreteras de Alberta y British Columbia, las ruedas de invierno son obligatorias, aunque no esté nevando.
  • Llevar ropa de abrigo de calidad es imprescindible para poder disfrutar de las actividades al aire libre sin pasar demasiado frío. En general, vestirse con capas es la mejor opción, y seguramente no pasarás frío en el cuerpo. La parte crítica son las manos y los pies. Para las manos, te recomiendo comprar calentadores recargables, que son muy prácticos cuando hace mucho frío. Para los pies, unas buenas botas de invierno son básicas, y si eres muy friolero, puedes considerar comprar unos calcetines calefactables.
  • A la hora de planificar el viaje a Canadá en invierno, ten en cuenta que los días son más cortos. Cuando yo hice mi ruta por las Rocosas, el sol salía alrededor de las ocho y se ponía un poco después de las cinco de la tarde.
  • Si nieva durante el viaje, intenta no hacer largos desplazamientos en coche. Aunque todo siga funcionando con normalidad y limpien las carreteras rápidamente, conducir durante una nevada puede ser peligroso. La visibilidad disminuye y es más fácil que el coche derrape. En caso de que tengas que conducir, te recomiendo bajar la velocidad. Desde mi experiencia, los canadienses son bastante agresivos al volante y conducen rápido, por eso cuando nieva es fácil ver algún coche accidentado.
  • Si durante o después de una nevada tienes que conducir, te recomiendo revisar las webs oficiales donde actualizan el estado de las carreteras. Por ejemplo, esta es la web de Alberta y esta la de British Columbia.
  • Si haces alguna ruta de senderismo, es importante tener el track del camino descargado, ya que con la nieve es muy fácil desorientarse.
  • Para hacer cualquier ruta a pie, es básico llevar crampones. No tienen que ser crampones de alpinismo, sino unos pequeños crampones de goma, que pesan poco, son económicos y fáciles de llevar. Eso sí, no se pueden llevar en el avión como equipaje de mano.
  • Aunque en invierno las probabilidades de encontrar un oso son muy bajas, hay otros animales que podrían comportar una situación de peligro si vas a pie, como lobos, pumas o osos. Por eso, si haces alguna ruta de senderismo por el interior de los parques nacionales, siempre es preferible llevar spray para osos.
  • Aunque haga frío, es fácil deshidratarse. Lleva siempre agua y algún snack energético, especialmente si haces senderismo o excursiones largas.

Mi ruta por Canadá en invierno: Calgary, las Montañas Rocosas y los bosques boreales de British Columbia

Después de estar 20 días en Yellowstone en invierno, regresé a Canadá para explorar también este país durante los meses más fríos del año. Durante mi viaje a Canadá en invierno me centré en el oeste del país, y solo visité las provincias de Alberta y British Columbia.

Comencé la ruta en Calgary, alquilando un coche con ruedas de invierno, y este es el itinerario que seguí:

Día 1: De Calgary al Abraham Lake

Mi viaje a Canadá en invierno lo comencé en Calgary. Después de alquilar un coche con ruedas de invierno, empecé la ruta conduciendo hasta el Abraham Lake, a la entrada de las Montañas Rocosas.

Llegué al lago una hora y media antes de la puesta de sol. No hacía un gran día. Había muchas nubes y hacía mucho viento, así que no eran las mejores condiciones para hacer fotos. Además, durante los días previos había habido una ola de calor que había hecho que las burbujas de hielo no estuvieran en su mejor momento.

Aun así, aproveché la tarde para conocer la zona y buscar los mejores puntos desde donde fotografiar las burbujas de hielo que aún se podían ver. Primero fui a la zona cercana a este punto, y después fui a la zona del Abraham Slabs. Me gustó mucho más el segundo lugar. Eso sí, no había casi nadie en todo el lago, y la verdad es que caminar por el hielo (y sobre todo teniendo en cuenta el calor de los días previos) me daba un poco de medio. Por eso no me arriesgué a ir a los lugares más profundos. Pero no me costó mucho encontrar lugares muy fotogénicos, con las sorprendentes burbujas heladas.

Una vez se puso el sol, conduje hasta Nordegg, donde hay una pequeña gasolinera. Allí dormí en el hostal Hi Nordegg Shunda Creek. No había prácticamente nadie, así que tuve una de las habitaciones compartidas para mí solo.

Día 2: Del Abraham Lake a Jasper

La mañana siguiente, madrugué para llegar al Abraham Lake antes de la salida de sol, y poder aprovechar los momentos con mejor luz del día para fotografiar el lago y su entorno. El amanecer fue espectacular, con un cielo bien rojizo, aunque también hacía mucho frío debido al viento.

Cuando los colores de las nubes se apagaron, regresé rápidamente al coche para entrar en calor. Después, ya empecé a conducir hacia Jasper, atravesando la Icefield Parkway.

Hacía diez años que había conducido por la Icefield Parkway durante el verano, en un viaje a las Montañas Rocosas de Canadá. Y en invierno la experiencia fue muy diferente. Aún había tramos de nieve y hielo en la carretera, y prácticamente no había ningún otro coche. Cada vez que paraba para fotografiar el paisaje, no se escuchaba nada. Solo el viento y algunos cuervos.

Durante toda la conducción estuve bien atento para intentar ver alguna cabra blanca. Pero no hubo suerte. Durante el recorrido, paré en algunos de los puntos más emblemáticos de este tramo: el Columbia Icefield, las Sunwapta Falls y las Athabasca Falls.

Una vez llegué al tranquilo pueblo de Jasper, hice el check-in en el Jasper Downtown Hostel, que de nuevo estaba muy vacío. Después conduje hasta el Patricia Lake y el Pyramid Lake, y me quedé allí hasta la puesta de sol.

Día 3: Explorando el Parque Nacional Jasper (la Maligne Road y las Athabasca Falls)

Dentro del Parque Nacional Jasper, la Maligne Road se considera la mejor carretera para ver fauna durante todo el año. Es un buen lugar donde ver osos (cuando no están hibernando) y en invierno en teoría es un área propicia para los avistamientos de muflón canadienses, alces y, muy de vez en cuando, algún lobo.

Por eso dediqué la primera mañana a conducir por allí. Normalmente las primeras horas del día, cuando aún no ha pasado ningún coche, son un buen momento para ver los animales cerca del camino. Pero en mi caso no hubo suerte. No vi ningún animal.

Aun así, el paisaje era una maravilla. Todas las montañas estaban bien nevadas. Y las vistas del Medicine Lake, cubierto de nieve, también me sorprendieron mucho.

Una vez llegué al Maligne Lake, aproveché para caminar un poco. Hice primero el Mary Schäffer Loop y luego el Moose Lake Loop. Durante el segundo camino, tuve la suerte de encontrarme un urogallo de Canadá.

Por la tarde, conduje de nuevo por la Icefield Parkway para ir de nuevo a las Athabasca Falls. Aprovechando que no había nubes, me apeteció volver allí y fotografiar las cascadas heladas durante la puesta de sol. Es uno de los paisajes más bonitos para ver en Canadá en invierno.

Día 4: Una nueva jornada en el Parque Nacional Jasper

Después del primer día sin mucha suerte conduciendo por la Maligne Road en busca de fauna, decidí repetir durante la segunda jornada en Jasper. Uno de mis objetivos durante el viaje a Canadá en invierno era poder fotografiar la fauna salvaje del oeste del país. Por eso no me importaba repetir las mismas rutas. Sé que la paciencia y la persistencia son importantes para ver animales.

Además, durante este día estuvo nevando desde temprano, así que el ambiente era ideal para fotografiar fauna. Cuando llegué a la Maligne Road ya estaba cubierta de unos tres o cuatro centímetros de nieve. Aún no había pasado la máquina quitanieves, así que podía ver cómo las ruedas del coche iban dejando huella. Por suerte, llevaba ruedas de invierno y un coche AWD, y no tuve ningún problema.

También la nevada reciente era ideal para poder ver las huellas recientes de los animales. Pero no hubo suerte. No vi ni rastro de fauna. De hecho, no vi ningún mamífero. Sí vi un ave: un majestuoso águila americana, que pude fotografiar.

Después de un rato conduciendo sin éxito, decidí volver a Jasper e ir a visitar dos de los lagos cercanos al pueblo: el lago Edith y el lago Annette. Durante el invierno es una zona muy tranquila. Aparqué cerca del lago Annette, y di la vuelta al lago a pie y luego me acerqué al lago Edith. Esta zona aún se está recuperando de los incendios, y además buena parte del camino está asfaltado, así que el paisaje no es tan bonito como en el interior del parque nacional. Aun así, disfruté del paseo, y además pude ver un grupo de ciervos mulos, una ardilla y un pájaro carpintero.

Por la tarde, conduje por la Highway 16, la carretera que va de Jasper a Edmonton, ya que había leído que hay dos puntos en los que a menudo se ven muflones canadienses. En concreto, suelen verse en las rocas que hay en este punto de la carretera y también en este. Encontré un grupo bastante numeroso de muflones canadienses en el primer punto, y estuve fotografiándolos un buen rato. También fui al segundo punto, ya que allí a veces se ven cabras blancas (creo que sobre todo en primavera), pero allí no vi ningún animal.

Por la noche volví nuevamente a Jasper, para pasar la última noche en este pueblo.

Día 5: De Jasper a Castle Mountain

Como siempre, me levanté bien temprano, antes de la salida del sol, y en este caso conduje hasta el mirador Glaciers & Goats de la Icefield Parkway. En invierno no suelen verse cabras desde este punto (normalmente solo se ven en primavera, cuando bajan de las cotas altas de las montañas para lamer los minerales de las rocas). En cualquier caso, las vistas desde este mirador son un espectáculo, y quise hacer fotos de las montañas nevadas durante la salida de sol.

Fue una salida de sol gélida pero preciosa. Y después de muchas fotos, volví al coche para seguir conduciendo por la Icefield Parkway. Durante esta jornada recorrí toda esta carretera, ya que en invierno no hay ningún servicio a mitad de camino.

Durante el recorrido por la Icefield Parkway, una vez ingresé al Parque Nacional Banff, visité el pintoresco lago Peyto, que estaba todo nevado, y también el Bow Lake.

Terminé el día conduciendo por la Bow Valley Parkway, una de las mejores carreteras en Banff para ver fauna (aunque durante este día no vi nada), hasta Castle Mountain. Allí hay un hostal de montaña muy recomendable, donde me alojé durante las siguientes noches.

Día 6: Castle Mountain y el Johnston Canyon

La Castle Mountain, situada en el Parque Nacional Banff, es una de las montañas más bonitas de la zona. Y dado que dormía justo al lado, aproveché la primera mañana para acercarme al río Bow, desde donde se tiene una perspectiva excelente de la montaña. Estuve haciendo fotos durante la salida de sol desde esta localización.

Continué la mañana conduciendo por la Bow Valley Parkway hasta el Johnston Canyon. Este cañón es espectacular durante el invierno, ya que todas las cascadas están congeladas y crean un paisaje maravilloso. Además, al final del camino, donde están las Upper Falls, es habitual ver gente escalando la cascada helada. Eso sí, para hacer todo el recorrido con comodidad es básico llevar crampones, ya que todo el camino está helado.

Por la tarde estuve conduciendo por la Bow Valley Parkway, ya que el invierno es uno de los momentos del año en que hay más opciones de ver lobos por esta carretera, aunque las probabilidades siguen siendo muy bajas. No tuve suerte, pero igualmente conducir por esta carretera en invierno siempre es especial. También aprovechó para visitar los Vermilion Lakes y recorrer la Minnewanka Road, otra zona recomendada para ver fauna.

Día 7: La Bow Valley Parkway y el Emerald Lake

Después de haber visto lobos durante mi experiencia en Yellowstone en invierno, seguía con el objetivo de ver lobos en Canadá. Por eso dediqué una nueva mañana a conducir lentamente por la Bow Valley Parkway. Hay muy poco tráfico en esta carretera, especialmente en invierno, así que es ideal para buscar fauna.

No vi ningún lobo, pero sí que vi un alce y un muflón canadiense.

Por la tarde, decidí visitar el Parque Nacional Yoho, aprovechando que hacía un día radiante. Allí hice una corta parada en el Natural Bridge, aunque el camino estaba cerrado. Después fui hasta el punto más famoso de este parque nacional: el Emerald Lake. El lago estaba completamente congelado y cubierto de nieve. Y durante esta época, en lugar de caminar por el interior del bosque, lo más recomendable es caminar directamente sobre el lago.

Después de un buen rato caminando por allí, cuando ya se aproximaba la hora de la puesta de sol, volví al inicio del camino y estuve fotografiando las montañas y el Emerald Lake Lodge reflejados en la única parte del lago que no estaba congelada.

Día 8: El Lake Louise y el Marble Canyon

Durante el octavo día del viaje a Canadá en invierno fui hasta el Lake Louise. En invierno, el aparcamiento de este famosísimo y turístico lago es gratuito, y no hace falta hacer ninguna reserva previa. Llegué allí a primera hora de la mañana, y me sorprendió ver que había una pista de hielo en el lago, y que incluso había gente jugando al hockey allí. Sin duda, el Lake Louise es el lugar donde más gente encontré.

Aprovechando que hacía buen día y que no había nevado mucho durante las semanas previas, hice la excursión hasta el Lake Agnes. Este camino pasa por algunos tramos con riesgo de aludes, así que si ha nevado mucho previamente es mejor no ir. En mi caso, el riesgo de alud era muy bajo, y el camino estaba muy bien marcado por toda la gente que ya había pasado por allí durante los días previos. Pude hacer toda la excursión con unos pequeños crampones, sin necesidad de raquetas de nieve. Llegar al Lake Agnes, sin nadie más allí, fue una delicia. Y me recordó cuando había estado allí en verano, con mucha más gente y un paisaje completamente diferente.

Cuando llegué abajo, aproveché para caminar hasta el Fairview Lookout, un mirador muy accesible. El camino hasta allí pasa por el interior de un bosque, y estuve muy atento a ver si veía algún rastro de lince canadiense, ya que el área del Lake Louise es una de las que tiene más presencia de lince dentro de las Montañas Rocosas de Canadá. Encontré huellas de lince cerca del camino. ¡Las primeras que vi durante el viaje!

Cuando terminé la excursión, decidí conducir hasta el Marble Canyon, dentro del Parque Nacional Kootenay. Sin embargo, una vez allí descubrí que el camino estaba cerrado, por el riesgo de caídas debido al hielo y la nieve. Así pues, solo pude caminar hasta el primer puente.

Por eso, volví al Parque Nacional Banff y terminé el día conduciendo nuevamente por la Bow Valley Parkway, la Minnewanka Road y fui hasta los Vermillion Lakes.

Día 9: De Castle Mountain a Canmore

Después de haber visto huellas de lince en la zona del Lake Louise decidí volver allí durante el amanecer. Sabía que las probabilidades de ver este esquivo felino eran muy bajas, pero siempre hay alguna opción. Nuevamente, estuve caminando por el sendero que sube al Fairview Lookout, pero no hubo suerte.
Después de esto me fui hacia Canmore, donde pasaría los últimos días de mi ruta invernal por las Rocosas. Por la tarde fui a los Grassy Lakes, situados dentro del área de Kananaskis.

Día 10: La Minnewanka Road y los Vermilion Lakes, y una sorpresa en Kananaskis

Durante los días previos, el clima había sido mucho más cálido de lo habitual durante el invierno en Canadá, pero durante este día la meteorología cambió completamente. Volvió el frío y la nieve. La temperatura bajó hasta los -15 ºC y estuvo nevando durante toda la noche y la mañana. Era una nevada bastante intensa, así que decidí ir a la Minnewanka Road, ya que es una carretera sencilla.
Bajo la nevada pude ver un grupo de machos de uapitíes, un grupo de muflones canadienses y también dos ciervos de cola blanca. Me encanta fotografiar animales cuando nieva, y me recuerda la gran resistencia que necesitan para sobrevivir a los duros inviernos de América del Norte.

Al mediodía, dejó de nevar, así que decidí ir a Kananaskis y conducir por el Smith Dorrien Trail. No tenía claro si la carretera estaría limpia de nieve, pero por suerte la máquina quitanieves ya había limpiado la primera parte del camino, hasta el Mount Engadine Lodge.

Gracias a la nevada, la carretera estaba desierta. Las condiciones ideales para ver animales…

Durante el trayecto hasta el Mount Engadine Lodge no vi ningún animal. Cerca del lodge tuve que dar la vuelta, ya que la carretera tenía mucha nieve. Pero fue el “timing” perfecto. De regreso, de repente vi un animal cruzando la carretera a unos doscientos metros de donde estaba yo. Era un cánido, pero primero pensé que era un coyote. Tampoco quería emocionarme demasiado.

Una vez estuve más cerca, el animal se giró y pude ver qué era: ¡un lobo! Me dedicó una mirada, estando solo a unos veinte metros de donde estaba yo. Luego se escondió en el bosque. Fue un instante fugaz, pero mágico!

Además, sabía que posiblemente el lobo no estaba solo, así que me quedé allí parado, dentro del coche. Unos segundos más tarde, comencé a escuchar aullidos de lobo. Había tres. Dos ya habían cruzado la carretera, pero uno de ellos aún no. Sin embargo, los lobos suelen evitar a los humanos tanto como pueden, así que aunque me quedé sentado dentro del coche y en silencio, el lobo seguramente sabía que yo estaba allí. Finalmente, cruzó muy lejos de donde estaba yo, así que no le pude hacer ninguna foto.

¡Pero después de tantos días buscando lobos sin éxito, fue un momento inolvidable! Lástima que fue un avistamiento demasiado corto como para poder hacer buenas fotos.

Día 11, 12, 13 y 14: Kananaskis

Ya había leído que Kananaskis era una buena zona para buscar fauna salvaje, pero después de haber visto lobos allí, decidí dedicar los siguientes cuatro días a conducir por el Smith Dorrien Trail en busca de animales. Además, gracias a la nevada del día anterior, era mucho más cómodo conducir por esta carretera sin asfaltar, ya que la nieve llenaba los huecos de la carretera y hacía que tampoco hubiera polvo.
No vi ningún lince ni lobo durante estos cuatro días, pero creo que estuve muy cerca de verlos. Sobre todo los linces. Encontré un tramo en el que cada día había huellas recientes, pero no tuve la suerte de coincidir con ellos.

Igualmente, me gustó mucho esta zona, con muy poca gente y unos paisajes preciosos. Si hubiera tenido raquetas de nieve, estoy convencido de que habría podido hacer alguna ruta muy interesante.

Día 15: El Grotto Canyon y los búhos de Cochrane

Durante el último día en Canmore aproveché para visitar el Grotto Canyon, que es un punto muy recomendable para visitar en invierno, ya que se puede recorrer todo el cañón gracias a que el río está congelado. Además, es un camino sencillo y no muy largo, unos 5 kilómetros entre ida y vuelta.
Después de visitar el cañón, conduje hasta Cochrane, ya acercándome a Calgary. Cerca de este pueblo, situado en una zona muy rural, hay algunas áreas con fama de ser buenos lugares para ver búhos durante el invierno, especialmente búhos lapones y también búhos nivales.

En concreto, había leído que la carretera del Grand Valley Road era muy buena. Durante la tarde, conduje por allí, pero sin suerte…

Día 16 y 17: Buscando búhos cerca de Cochrane

Durante los dos días siguientes seguí con mi búsqueda de búhos. Ya había visto un búho nival en Churchill, el mejor lugar donde ver osos polares en Canadá, pero tenía muchas ganas de ver un búho lapón.
Pero no hubo suerte. Encontré zonas que parecían muy buenas, tramos de bosque que terminaban justo delante de campos, que son las zonas donde suelen cazar estos búhos. Pero ni rastro de los búhos… Por lo que leí después, no fue un buen año en cuanto a la presencia de búhos en Alberta.

Pero así tendré una excusa para volver a viajar a Canadá en invierno

Día 18: De Cochrane a Calgary

Con estos días en Cochrane terminé la primera parte de mi ruta por Canadá en invierno. Por la mañana conduje hasta Calgary y devolví el coche de alquiler.
Pasé el resto de la jornada en la capital de Alberta, para tomar un avión al día siguiente, hacia el norte de British Columbia.

Día 19: Volando desde Calgary a los bosques boreales de British Columbia

Ver un lince canadiense en estado salvaje era uno de mis grandes sueños para este viaje. Sabía que verlo por libre sería difícil, y aunque había estado mucho más cerca de lo que esperaba, tendría una segunda oportunidad. En este caso, me esperaba la ayuda de un guía, con quien iría a los bosques boreales del norte de British Columbia para intentar ver linces canadienses y más fauna de la zona.

Para poder llegar hasta allí, tomé un vuelo desde Calgary. No daré más detalles sobre la zona a la que fui, para protegerla y respetar el trabajo del guía, que es quien me enseñó el área. Pero me puedes escribir si te interesa el contacto del guía.

Día 20 al 27: Buscando el lince canadiense en los bosques boreales de Canadá

La experiencia de estar siete días buscando el lince canadiense fue brutal. Fueron días de mucho frío, con temperaturas de -40 ºC, pero fue mágico.
Pude ver seis ejemplares de lince canadiense: dos individuos adultos solitarios y una hembra adulta con sus tres crías. No todos colaboraron para las fotos, pero tuve algunas oportunidades que no desaproveché.

Aparte, durante la búsqueda del lince pude ver caribús, bisontes americanos de bosque (una subespecie diferente a la de Yellowstone), uapitíes, alces, una veintena de cárabos gavilán y muchas otras especies de aves.

Día 29: Vuelo de regreso a Calgary y fin del viaje a Canadá en invierno

Con el vuelo de regreso a Calgary terminé mi ruta por Canadá en invierno. Me encantó descubrir una pequeña parte de este país durante la época en que todo está mucho más tranquilo, silencioso y salvaje. Si buscas una experiencia diferente, te recomiendo mucho animarte a hacer un viaje durante esta época. El viaje es completamente diferente del que puedes hacer en verano… es como ir a un destino nuevo.

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Arnau Duran

¡Hola! Soy Arnau, un introvertido que escribe todo lo que no habla. Viajo buscando animales y amaneceres en la naturaleza. Siempre hago más fotos de las que debería. Y a cambio de una foto soñada, no me importa dormir en el coche y alimentarme de garbanzos durante semanas. Me apasiona compartir mis viajes y contagiar mi pasión por los territorios salvajes y prístinos.

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