Viajar a Uganda es un sueño para muchos amantes de la naturaleza y los animales salvajes. Este país, muchas veces conocido como la Perla de África, es el mejor lugar del planeta para poder ver a los gorilas de montaña en libertad. Además, en sus parques nacionales también se pueden ver chimpancés, elefantes, hipopótamos, leones y mucha más fauna. Aparte, los paisajes son muy diversos, yendo desde entornos de selva a la sabana.
El atractivo de Uganda es claro. Pero también es un destino caro y con una logística algo compleja. También, la situación en algunas partes del país puede ser algo peligrosa, y es normal preguntarse si es seguro viajar a Uganda. Para mí es evidente que este país tiene muchos atractivos. Pero teniendo en cuenta el coste y la situación en el destino, ¿merece la pena viajar a Uganda?
En el blog, normalmente me centro en aportar información práctica de los destinos, siempre con algunos datos sobre mi experiencia, pero en este caso he decidido escribir un artículo más subjetivo, aportando todo lo que me transmitió viajar a Uganda y los motivos por los que, ya te lo avanzo, sí que merece la pena viajar a Uganda.

Desde la experiencia de mi viaje a Uganda en 10 días, estoy convencido de que la oportunidad de poder estar a pocos metros de un gorila de montaña salvaje, en medio de la selva, ya es un motivo suficiente por el que merece la pena viajar a Uganda. En pocos lugares del planeta se puede vivir esta experiencia inolvidable.
Además, al analizar los parques nacionales del país y todas las actividades que se pueden hacer en ellos, es muy fácil darse cuenta de que Uganda se trata de un destino muy completo en el que cada jornada es diferente de la anterior. En este país se hacen safaris en 4×4 por la sabana, safaris en barco por el río, trekkings para ver primates, paseos para observar aves y, además, se tiene la oportunidad de conocer la rica cultura del país.
Para mí, los safaris en Uganda no son tan espectaculares como los que se pueden vivir en Kenia, Tanzania o Botsuana, pero en cambio en Uganda se pueden hacer itinerarios mucho más diversos y completos. Este es el gran atractivo del país, aparte de la mágica experiencia de ver primates.
Por esto tengo muy claro que sí que merece la pena viajar a Uganda. Aun así, también soy consciente de que es un país que ocasiona un poco de incertidumbre. Por un lado, por las zonas fronterizas con la República Democrática del Congo, donde ha habido algunos atentados; también por algunos brotes de ébola puntuales que ha habido en los últimos años; o también por la presencia de malaria y otras enfermedades tropicales. Desde mi punto de vista, aunque todos estos peligros existen, con una buena planificación y viajando con una buena agencia local de Uganda, realmente el riesgo es muy bajo. Así que sigue mereciendo mucho la pena descubrir Uganda. Para mí lo ideal es poder dedicarle al país entre 10 y 20 días.
Ver gorilas en Uganda es algo muy difícil de explicar. Es mágico poder ver a una familia de estos poderosos primates durante una hora. Una hora que pasa muy rápido, pero que después recordarás durante toda la vida.
Aunque actualmente se pueden ver gorilas de montaña en libertad en tres países (Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo), Uganda es el mejor destino si se pone en una balanza la seguridad y el precio del permiso. En Ruanda la situación del país es algo más estable y segura, pero el precio del permiso es de 1.500 dólares, mientras que en Uganda es de 800 dólares.
En mi viaje a Uganda hice el trekking para ver gorilas en el Parque Nacional del Gorila de Mgahinga, donde hay una familia con cuatro gorilas de espalda plateada. Fue algo indescriptible, que me dejó con muchas ganas de poder regresar a Uganda y poder volver a vivir esta experiencia nuevamente. Me emocionó profundamente poder ver a una pequeña cría de un año de edad mientras jugaba entre las ramas y molestaba a otros miembros de la familia; también me quedé paralizado cuando una hembra adulta pasó por mi lado, casi rozándome la pierna.
Además, participando en esta actividad sé que estuve colaborando con la conservación de esta especie, ya que los recursos de los turistas se destinan, en gran parte, a financiar a los rangers que patrullan la zona para proteger a los gorilas de la caza furtiva, y también a distintos proyectos de conservación.
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Otra experiencia increíble por la que merece la pena viajar a Uganda es la oportunidad de hacer un trekking en la selva para ver chimpancés. El mejor lugar donde verlos, y el lugar al que recomiendo ir, es la selva del Parque Nacional Kibale. Allí hay familias de chimpancés con las que se ha hecho un proceso de habituación al humano, simplemente a partir de pasar muchas horas con ellos y sin comida ni otros alicientes. Esto hace que la observación sea tranquila y que se puedan ver estos fascinantes primates de bastante cerca (siempre respetando el animal y su espacio).
Además, pagando un poco más, se puede hacer el trekking de la habituation experience que permite pasar cuatro horas con los chimpancés, en lugar de una hora. En este caso, se visita a una familia en proceso de habituación, y por este motivo se pasa más tiempo con ellos. Aun así, suelen ser individuos que no están tan cómodos con la presencia humana, de modo que en algunos casos los avistamientos son un poco más lejanos.
En mi viaje a Uganda con agencia local, hice la habituation experience en Kibale y lo recuerdo como una vivencia muy intensa. Durante cuatro horas estuvimos andando por la selva, muchas veces sin seguir ningún camino, y viendo y siguiendo a los chimpancés. Me impresionó muchísimo el sonido que hacen, y sus gritos resonando entre las copas de los árboles.
Igual que con la observación de gorilas de montaña, poder ver chimpancés fue una de las experiencias de naturaleza más bonitas que he vivido.
En mi largo viaje por África de siete meses, viajé de forma seguida por Uganda, Kenia y Tanzania, los tres países más populares del este de África. Esto me permitió comprobar que en Uganda hay mucha más variedad de paisajes y ecosistemas que en Kenia y Tanzania, al menos dentro de los lugares y parques nacionales que se suelen visitar durante las rutas habituales.
Esto hace que las rutas por Uganda sean muy variadas, tanto por los paisajes como por las actividades que se hacen. Se visitan entornos de sabana en el Parque Nacional Queen Elizabeth y el Parque Nacional Murchison Falls, zonas de selva en el Parque Nacional Kibale o el Parque Nacional Bwindi, la selva de montaña del Parque Nacional del Gorila de Mgahinga (situado en las laderas de los volcanes Virunga) o el paisaje tan singular del Lago Bunyonyi.
Por eso, para mí uno de los grandes puntos fuertes de Uganda es su variedad. ¡Es imposible aburrirse durante un viaje por la Perla de África!
Antes de viajar a Uganda, yo pensaba que los safaris en 4×4 serían mucho más interesantes y me ofrecerían muchas más oportunidades para ver fauna y fotografiarla. De hecho, le comenté a la agencia local de Uganda con la que estaba personalizando el itinerario, que prefería centrar todo el tiempo en hacer recorridos en 4×4. Por suerte, me recomendaron que dedicara algunas horas a hacer un safari en barca por el río Nilo Victoria en el Parque Nacional Murchison Falls y otro par de horas en hacer un safari en barca por el Canal de Kazinga en el Parque Nacional Queen Elizabeth. Por suerte les hice caso, y pude descubrir el gran atractivo de ver animales desde el agua.
Sobre todo, recuerdo con gran emoción el safari que hice por el Canal de Kazinga. Con una pequeña barca en la que íbamos solo ocho personas, pude ver muchísimos hipopótamos, cocodrilos y aves. Pero el momento álgido llegó cuando encontramos un grupo de elefantes que estaban refrescándose en el río. Durante más de media hora estuvimos allí parados, viendo cómo jugaban con el agua, interactuaban entre ellos… Lo más divertido fue ver a alguna pequeña cría.
Otra experiencia por la que merece la pena viajar a Uganda es la oportunidad de observar a pie los rinocerontes blancos del Ziwa Rhino Sanctuary. En este santuario gestionado por la Uganda Wildlife Authority viven unos cuarenta rinocerontes blancos en estado de semilibertad. Al ser rinocerontes acostumbrados a la presencia humana, no es peligroso observarlos a pie. Por este motivo, se suele hacer una aproximación en coche hasta la zona en la que se encuentran y después la aproximación final y la observación se realizan desde fuera del vehículo. Obviamente, todo esto se hace bajo la supervisión y control de los rangers y guías.
En Uganda los rinocerontes se extinguieron debido a la caza, y con este santuario se está buscando ampliar la población para liberar ejemplares y que vuelva a haber rinocerontes en libertad. Un hito que se ha empezado a conseguir en 2026, ya que se liberaron dos rinocerontes en el Valle de Kidepo, haciendo que vuelva a haber rinocerontes salvajes en Uganda 40 años después de la extinción del último ejemplar.
Este proyecto, que se sustenta a partir del precio de la entrada que hay que pagar para visitarlo, es un buen ejemplo de turismo sostenible y del impacto positivo que pueden tener los viajeros sobre la naturaleza y biodiversidad de Uganda.
Uno de los aspectos que muchas veces pasa más desapercibido antes de viajar a Uganda, pero que acaba sorprendiendo muchísimo en destino, es su riqueza cultural. En Uganda hay más de 50 grupos étnicos y, aunque en una ruta de safari por el país se suele profundizar poco en ello, lo que sí es fácil apreciar es la hospitalidad de la gente.
En Uganda, al alejarte de la capital, Kampala, todo el mundo te regala sonrisas y saludos. También, en los trayectos por carretera es habitual ver escenas de vida cotidiana muy auténticas: mercados locales muy vivos, iglesias llenas de gente y comunidades rurales donde el ritmo de vida es completamente distinto al occidental.
A nivel gastronómico, Uganda también tiene más variedad de la que uno podría esperar. La base de la alimentación suele girar alrededor del matoke (plátano verde cocinado), el arroz, el maíz y las patatas, acompañados de salsas de carne, pescado o legumbres. En mi caso, al ser vegano, comí sobre todo platos de judías o lentejas con arroz, algunos de ellos en restaurantes locales en los que paré con mi guía durante los trayectos. ¡La mayoría de los platos que comí estaban deliciosos!
Igualmente, sobre la comida, es importante recordar que es mejor no comer nada crudo y, en caso de comer carne, es mejor ir a sitios con buenas condiciones de higiene. No es extraño tener gastroenteritis o problemas intestinales al viajar por Uganda, así que es mejor ser algo previsor.
Los safaris por los ecosistemas de sabana en Uganda son interesantes, y siempre hay escenas que llaman la atención, sobre todo si nunca se ha hecho un safari. Igualmente, esta parte para mí es el punto flojo del país. En Kenia, Tanzania, Botsuana o Sudáfrica los safaris en 4×4 suelen ser mucho más productivos; se ve más fauna y es más habitual ver a los famosos Big 5.
En Uganda, aunque los avistamientos de jirafas, elefantes, búfalos y otros herbívoros son bastante frecuentes, ver a los grandes felinos es más complicado. Aun así, hay una zona del Parque Nacional Queen Elizabeth, conocida como el sector de Ishasha, donde es bastante más habitual ver leones. Además, son un grupo de leones que se ha acostumbrado a escalar árboles para así poder dormir en sus ramas y lejos de las molestas moscas tsé-tsé.
Sin duda, poder ver a los leones trepadores es otro gran atractivo para viajar a Uganda.
También en Queen Elizabeth se puede contratar una actividad de tracking para ver leopardos, ya que se localizan ejemplares que llevan un collar GPS, usado sobre todo para fines científicos y de conservación. Aun así, desde mi punto de vista, es mucho más especial encontrar un animal de forma más genuina o con un rastreo más auténtico, y no gracias a un dispositivo GPS instalado en el animal. Por este motivo, yo no hice esta actividad, aunque se puede hacer.
Al viajar por Uganda todavía se pueden encontrar pequeños alojamientos, gestionados por gente local y situados en preciosas zonas de naturaleza. Para mí es muy bonito ver estos proyectos de emprendimiento que involucran a la gente de las comunidades por las que los viajeros suelen transitar durante las rutas más habituales. Sin duda, es otro motivo por el que merece la pena conocer este país.
Por último, otro gran atractivo de Uganda es que se trata de un destino menos masificado que Kenia o Tanzania, donde el turismo ha crecido mucho más en los últimos años. Esto hace que la experiencia siga emanando mucha más autenticidad y tampoco se vivan situaciones de masificación desagradables durante los safaris.
Igualmente, es un país que recibe un volumen importante de viajeros durante todo el año y donde todo está bien preparado. En mi experiencia, el equilibrio es perfecto: suficiente turismo para que todo funcione correctamente, pero no tanto como para perder la esencia salvaje del destino.
Como ya he ido repitiendo, para mí sí que merece la pena viajar a Uganda, y mucho. Hasta ahora he conocido seis países de África, y Uganda está dentro de mis favoritos.
Es cierto que este país tiene algunos peligros, pero organizando bien el viaje (puedes seguir los consejos que comento en el post sobre si es seguro viajar a Uganda), la verdad que no deberías tener ningún contratiempo en el viaje. Hay que viajar con precaución, pero sin tener miedo a este destino.
Igualmente, a continuación te comparto algunas situaciones en las que recomendaría menos viajar a Uganda.
Aunque los safaris en 4×4 por los parques nacionales de Uganda están bien, no llegan al nivel de otros países. Por este motivo, si el objetivo del viaje es ver felinos (leones, leopardos, guepardos) o una gran cantidad de fauna, entonces es mejor optar por otros destinos, como Kenia, Tanzania, Botsuana o Sudáfrica. En estos destinos los safaris son de mayor calidad, aunque el punto en contra es que no tienen la variedad de paisajes ni actividades que sí que tiene Uganda.
Un caso claro en el que no recomendaría viajar a Uganda es a las personas embarazadas o que estén buscando quedarse embarazadas en un futuro próximo. En Uganda existe riesgo de transmisión del virus del zika, una enfermedad que puede provocar graves problemas durante el embarazo, especialmente malformaciones congénitas en el feto.
Además, aunque el riesgo puede variar según las zonas y la época del año, también hay presencia de malaria en gran parte del país. Por todo ello, creo que Uganda no es el destino más adecuado para viajar durante el embarazo. En cualquier caso, ante cualquier duda, lo más importante es consultar con un médico especialista en medicina del viajero antes de planificar el viaje.
Un viaje en Uganda suele implicar bastantes horas de coche, ya que algunos de los parques nacionales están bastante alejados entre sí. Según el tipo de niño o niña, creo que a partir de 10 años ya podría disfrutar del viaje, sobre todo si tiene una personalidad tranquila y le gusta mucho la naturaleza. Pero hay otro inconveniente: para poder hacer el trekking para ver gorilas de montaña en Uganda es necesario tener más de 15 años.
Por este motivo, principalmente, no recomiendo hacer el viaje con menores de 15 años, ya que se perderían la que es, desde mi punto de vista, la experiencia más impresionante de Uganda.
Otra situación en la que quizás no merece la pena viajar a Uganda es si únicamente puedes visitar el país desde finales de marzo a principios de mayo, que es cuando se produce el pico de la temporada de lluvias. Sobre todo en el mes de abril suele llover mucho.
Aunque haya actividades que se puedan hacer mientras llueve, los trekkings para ver primates (gorilas, chimpancés y monos dorados) bajo la lluvia se disfrutan mucho menos y, si te gusta hacer fotos, son unas condiciones muy complicadas.
Por último, creo que viajar a Uganda no merece la pena si se tiene un presupuesto muy reducido. Es un país en el que ser turista es caro, ya que los permisos para hacer muchas de las actividades son altos. Tal y como comento en mi post sobre el presupuesto del viaje a Uganda, en una ruta de 10 días es habitual que el coste de permisos ascienda a los 1.500 dólares. Además, contando guía, vehículo 4×4, alojamientos y comidas, actualmente una ruta de unos 10 días suele costar unos 3.500 dólares por persona, sin contar los vuelos ni visados.
Se puede viajar a Uganda con un presupuesto más bajo, y descartando actividades como el trekking para ver gorilas, pero para mí esto significa perderse una experiencia increíble. Es mejor ahorrar un poco más durante un par de años y después poder hacer el viaje al completo, disfrutando de toda la naturaleza por la que merece la pena viajar a Uganda.
Si a partir de mi experiencia y reflexiones te he convencido, y coincides en que merece la pena viajar a Uganda, puedes leer algunos de mis otros posts para preparar tu ruta:
Además, yo recomiendo hacer el viaje directamente con una agencia local, para así evitar intermediarios, poder personalizar la ruta y colaborar con la economía local. Si te interesa, puedo ponerte en contacto con la agencia local con la que yo viajé si completas el siguiente formulario.
También, si tienes cualquier duda, puedes dejar un comentario en el blog y te responderé encantado.
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