La Península de Dingle: Ruta en coche en 1 día

La Península de Dingle: Ruta en coche en 1 día

Día 3: Killarney – Península de Dingle – Limerick

La Península de Dingle es una de las zonas costeras más salvajes de Irlanda . De poderosa naturaleza, el litoral de esta península es sinónimo de paisajes encantadores. El verde es el color de esa zona. Y donde se fusiona con el dorado de la arena y el azul cristalino del mar se respira la esencia de esta pequeña península.

La Península de Dingle es un territorio de playas , dunas , acantilados y pueblos pesqueros. Pero también de montañas. Conduciendo hasta Connor Pass el entorno cambia completamente: los prado, el viento y las ovejas se apoderan del paisaje. Para los más aventureros, Dingle Way permite descubrir la península con un recorrido a pie de 180 kilómetros.

Qué ver en la Península de Dingle

Aunque la Península de Dingle es una parte bastante pequeña de Irlanda, hay muchísimas cosas que ver. Así que vale la pena reservarse un día del viaje a Irlanda para descubrirla:

Inch Beach

Al adentrarnos por la Península de Dingle , uno de los primeros atractivos que encontramos es la playa Inch Strand. Se trata de una playa muy popular por la práctica de surf. Tiene una extensión de casi 5 kilómetros de largo. Metros y metros de arena fina.

Annascaul

El pequeño pueblo de Annascaul, por donde pasa la carretera principal que recorre la península, es el pueblo ideal para los amantes del senderismo. Desde este pueblo salen multitud de caminos para explorar las áreas montañosas que lo rodean.

Las excursiones incluyen la ascensión a varias de las colinas cercanas al pueblo, desde donde se tienen unas vistas panorámicas de la Península de Dingle, y también es muy popular el camino hasta el Annascaul Lake . Puedes ver todas las excursiones a esta guía de senderismo en la península de Dingle.

Dingle

El pueblo pesquero de Dingle es una de las localidades con más encanto de la Península de Dingle. Con una población de 2.000 habitantes, es la localidad más importante de la península, y un punto ideal para dormir, comer o degustar un buen helado.

Sus casas de colores crean un encanto especial en las calles. Y es muy recomendable pasear hasta el puerto. Allí, destaca la escultura del delfín más famoso de Irlanda: Fungie . Fungie es un delfín solitario que desde 1984 se instaló en la bahía de Dingle. Siempre se mostró muy amigable con los barcos, y poco a poco fue ganando popularidad. Desgraciadamente, desde el año 2020 ya no se ha visto más a este conocido delfín.

Sin embargo, la bahía de Dingle sigue siendo un punto excelente para la observación de fauna marina. Se pueden ver delfines mulares, delfines comunes y calderones gris. También frecuentan estas aguas las ballenas minke, las ballenas jorobadas y los rorcuales, aunque son más difíciles de ver que los delfines. Además, durante las salidas en barco desde Dingle es habitual ver tiburones peregrinos, uno de los tiburones más grandes del mundo (pueden llegar a medir 12 metros).

Algunas de las empresas que ofrecen salidas en barco desde Dingle son: Dingle Dolphin Boat Tours , Dingle Boat Tours y Marine Tours (en el caso de Marine Tours , los barcos salen desde el pequeño pueblo de Ventry, a 8 km de Dingle).

Desde el pueblo de Dingle, comienza el tramo de carretera más bonito y popular de la península: el Slea Head Drive. Este recorrido circular, de unos 60 kilómetros, avanza entre preciosos paisajes y multitud de yacimientos arqueológicos.

Dunbeg Fort

El primer yacimiento arqueológico que encontramos al empezar a circular por el Slea Head Drive es el Dunbeg Fort (en gaélico se conoce como An Dún Beag ). Esta fortificación de piedra se cree que fue construida durante la Edad del Hierro.

Situado junto a unos acantilados, desde esta fortificación se tienen unas vistas preciosas de la costa occidental de Irlanda.

Dunmore Head

Tras uno de los tramos más espectaculares del Slea Head Drive, donde la carretera avanza sinuosamente por el lado del mar, se llega al espectacular Slea Head Viewingpoint. Desde este mirador se tienen unas vistas maravillosas del Dunmore Head .

Un par de kilómetros más adelante, existe otra zona de aparcamientos . Vale la pena dejar el coche y pasear un poco por uno de los puntos más bonitos de la Península de Dingle.

Desde el mismo aparcamiento se puede observar la playa Coumeenoole. Tiene aspecto paradisíaco, pero sus frías aguas no invitan a bañarse. En dirección contraria a la playa, un pequeño camino se adentra entre los prados verdes del Dunmore Head, ofreciendo unas vistas privilegiadas de las Islas Blasket y del litoral más occidental de Irlanda.

Dunquin

El pequeño pueblo pesquero de Dunquin es uno de los puntos de salida de las rutas en barco hasta las Islas Blasket. Estas islas deshabitadas son el hábitat de un gran número de pájaros durante los meses de verano. Es un buen lugar donde ver frailes en Irlanda .

Pero aunque no se quiera realizar ninguna de estas salidas, conviene acercarse hasta el puerto de Dunquin. Desde allí se tiene una fotogénica vista de dos rocas triangulares con las Islas Blasket en el horizonte.

Además, en este pueblo también se encuentra el Blasket Centre , un moderno centro de interpretación de las Islas Blasket. La entrada cuesta 4 euros por persona.

Clogher Strand

La salvaje playa Clogher Strand es otro de los paisajes míticos de la Península de Dingle. No es la playa ideal para bañarse, ya que el agua es muy fría y suele haber bastantes olas. Pero es un buen sitio donde pasear y disfrutar del entorno.

El oratorio Gallarus

Después de pasar muy cerca de la playa Clogher Strand, la carretera del Slea Head Drive comienza a alejarse del mar y se adentra hacia el interior de la península, hacia un entorno de prados verdes infinitos y de una gran riqueza arqueológica .

Entre las construcciones arqueológicas que se han conservado durante miles de años en la Península de Dingle, destacan el Asentamiento Monástico de Riasc (las ruinas de un monasterio del siglo VI) y la Piedra de Reask (una enorme piedra de 1 ,64 metros de altura con inscripciones y grabados).

Sin embargo, el punto más famoso es el oratorio de Gallarus , considerada una de las construcciones del cristianismo primitivo más importante de Irlanda. Para los amantes de la arqueología y la historia, éste es uno de los puntos imprescindibles en un viaje a Irlanda. Se cree que el edificio tiene entre 900 y 1200 años de antigüedad. La entrada a la zona de aparcamientos cuesta 4 euros por persona.

Pocos kilómetros después, existe una última construcción medieval: la iglesia Kilmalkedar. Desde allí, sólo quedan los últimos 9 kilómetros de la Slea Head Drive antes de llegar de nuevo al pueblo de Dingle.

Conor Pass

Al salir de Dingle, en lugar de volver por la carretera principal, la mejor opción es tomar la ruta secundaria que se adentra hacia las montañas.

Poco a poco, la carretera se hace más estrecha y comienza a ganar altura, en un entorno completamente distinto. Después de varias curvas se llega al Conor Pass , uno de los puertos de montaña más altos de Irlanda .

Una vez arriba del Conor Pass, un pequeño parking permite detenerse a disfrutar de las escénicas vistas. Las montañas, lagos y valles conducen la mirada hasta la costa de la Península de Dingle .

Brandon Point

Superado el puerto de montaña de Conor Pass , el último punto destacado para ver en la Península de Dingle es el Brandon Point. Este mirador de la costa norte de la península queda algo apartado de la ruta principal, por eso no es uno de los puntos más populares.

Además, si se tiene tiempo, esta zona es ideal para hacer alguna excursión y disfrutar del litoral. El recorrido del Brandon Point Loop es una excelente opción.

Nuestra experiencia: de Killarney hasta la Península de Dingle

Durante el segundo día del viaje a Irlanda , la visita al Anillo de Kerry se nos alargó mucho más de lo que habíamos planificado. Por eso, antes de irnos de Killarney, hacia la Península de Dingle, quisimos explorar un poco más los alrededores del pueblo.

Empezamos el día temprano, adentrándonos en el Parque Nacional Killarney con el objetivo de ver los numerosos ciervos que habitan entre los bosques y campos de este parque. En concreto hicimos una ruta circular por los jardines de Knockreer. Prácticamente no había nadie cuando empezamos a andar antes de que saliera el sol. Todo era silencio. Y no tardamos mucho en ver al primer ciervo. Un macho con unos cuernos prominentes, comiendo tranquilamente alrededor de un árbol. Más adelante, nos encontramos con un grupo más numeroso de ciervos. En ese caso eran hembras, que descansaban en uno de los prados del parque.

Con el objetivo de ver los ciervos de Killarney conseguido, nos dirigimos hacia la catedral de Killarney (St Mary’s Cathedral). Esta catedral, construida entre 1842 y 1855, es una de las iglesias neogóticas más importantes de Irlanda.

Desde la catedral, nos dirigimos hacia uno de los castillos más icónicos de Irlanda, y que también se encuentra dentro del Parque Nacional de Killarney: el castillo de Ross . Caminando alrededor del Lago Leane (Lough Leane), buscamos el mejor punto de vista de esta histórica construcción del año 1400.

Desde allí caminamos hasta la Mukross House , una enorme mansión de 65 habitaciones construida en 1843. Pasear entre sus jardines es gratuito y ya es suficiente para hacerse una idea de sus dimensiones y, sobre todo, disfrutar de lo maravilloso entorno que la rodea. También se puede visitar su interior, pagando una entrada de 7 euros por persona.

Y no podíamos marcharnos de Killarney sin visitar la Mukross Abbey, un antiguo monasterio franciscano construido en 1448. Su patio enclaustrado, sencillo y silencioso, es el punto más destacado de la construcción. La entrada es gratuita.

Recorriendo la Península de Dingle

Alrededor de las 11 del mediodía, nos fuimos de Killarney para dirigirnos hacia la Península de Dingle. Íbamos un poco justos de tiempo para descubrir todo lo que queríamos ver en la península, pero todavía nos quedaban muchas horas de luz para terminar el día…

Pocos kilómetros después de haber llegado a la Península de Dingle, hicimos la primera parada en la Inch Beach. Un punto ideal para caminar un poco y almorzar rodeados de un paisaje precioso y tranquilo.

Desde allí ya avanzamos hasta el pueblo de Dingle. Nos sorprendió la cantidad de gente y actividad que había en la zona más céntrica, justo al lado del puerto. Todo el mundo se encontraba en las heladerías, algunas con muy buena fama. Caminamos hasta el puerto, antes de volver al coche de nuevo y empezar el recorrido por el Slea Head Drive .

El primer punto donde teníamos previsto parar era el Dunbeg Fort, pero tuvimos que saltarnos la visita porque una tormenta reciente había derribado una parte de la fortificación por el acantilado, y la tierra todavía no estaba estabilizada.

Así que nos dirigimos directamente al Dunmore Head. Los últimos 5 kilómetros hasta ahí nos dejaron fascinados. La carretera estrecha, con curvas y un acantilado sobre el océano, nos puso un poco a prueba. Y más teniendo que conducir por la izquierda cuando todavía no estábamos demasiado habituados. Pero conduciendo con precaución, la carretera no tiene ningún peligro. A menudo la carretera tenía pequeños espacios donde parar, perfectos para saborear las buenas vistas durante unos minutos.

Desde el Dunmore Head, caminamos una media hora hasta la punta del cabo. Uno de los paseos más recomendables para realizar en la Península de Dingle .

Continuamos conduciendo por el Slea Head Drive hasta el pueblo de Dunquin, no queríamos perdernos la vista desde el puerto de este pueblo pesquero. Para los amantes de la fotografía, es un lugar ideal donde disfrutar de una hermosa salida o puesta de sol.

Saliendo de la Península de Dingle por el Conor Pass

Desde allí, no hicimos demasiadas paradas hasta Dingle, ya que no teníamos más tiempo. Con más tiempo, habríamos aprovechado para parar a varios miradores de la carretera. Las panorámicas de la costa invitaban a ello.

Una vez en Dingle, tomamos la carretera hacia el Connor Pass, uno de los puntos más impresionantes de la Península de Dingle . El contraste del paisaje era evidente. Habíamos pasado de estar frente al mar a encontrarnos en un ambiente de montaña. Además, la niebla y el viento acentuaban aún más esa sensación. Una vez arriba, después de conducir atentamente por la sinuosa carretera, salimos a andar un poco para disfrutar de las vistas. Varias ovejas nos acompanañaron mientras observábamos los lagos y el mar en el horizonte.

Con estas maravillosas vistas ya nos despedimos de la península. Y dedicamos las últimas horas de luz del día a conducir hasta la ciudad de Limerick. Allí nos alojamos en el Limerick City Hotel.

(Este post corresponde al tercer día del viaje a Irlanda )

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