Qué ver en la Península Snæfellsnes

Qué ver en la Península Snæfellsnes

Día 8: Qué ver en la Península Snæfellsnes

Empezamos el día pronto. Unas cuatro horas de coche nos separan de la península de Snæfellsnes, donde tenemos previsto pasar los últimos días de este fantástico viaje. Esta península, situada al oeste de Islandia, es conocida como la Islandia en miniatura, ya que a lo largo de su pequeña extensión podemos encontrar saltos de agua, pequeñas montañas, volcanes, glaciares, una costa escarpada… De hecho, es una de las regiones más famosas y fotogénicas de la isla. ¡Seguro que no nos decepcionará!

Durante el trayecto hasta la península hacemos una parada para en Glaubaert. Es un museo, pero lo que más llama la atención son las casas típicas islandesas con el tejado recubierta de hierba. De hecho, nosotros no entramos en el museo. Nos basta pasear por el exterior para estirar un rato las piernas.

Glaumbaert

Tres horas más tarde, llegamos a la península. Uno de los símbolos que indican que ya te encuentras en esta famosa región de la isla es la montaña Drapuhlidarfjall. Es famosa por tener una gran variedad de colores, ya que está formada por muchos materiales diferentes. Sin embargo, el día está bastante tapado, y no podemos apreciar casi sus tonalidades.

 la muntanya Drapuhlidarfjall

Por fin, después de una mañana de bastante coche llegamos al primer punto de interés de la península: la Holy Mountain. Esta pequeña montaña, de sólo 73 metros, es muy conocida por dos razones. Por un lado, ofrece unas vistas espectacular de la Breidafjoudyr Bay. Sin embargo, entre los islandeses es popular por otra razón: la tradición dice que si subes a la montaña sin hablar ni mirar atrás te cumplirán los tres deseos que pidas desde la cima de la montaña. Nosotros no sabemos si es cierto o no, pero como no perdemos nada por intentarlo seguimos la tradición al pie de la letra. Con menos de diez minutos llegamos arriba, sin haber intercambiado ninguna palabra ni haber girado la cabeza. Una vez arriba, después de haber dejado claros nuestros deseos, nos estamos un buen rato contemplando las vistas. ¡Son increíbles! No sabemos si se cumplirá lo que hemos pedido, pero las vistas por sí solas ya merecen la subida.

Holy Mountain

Holy Mountain views

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Seguimos avanzando por la península hasta que llegamos a otra montaña, la Kirkjufell. Es una de las paradas del día que más ilusión nos hacía, pues esta montaña se considera una de las más bonitas de Islandia. Antes de hacer el viaje habíamos visto algunas fotografías fascinantes de la montaña y tenemos muchas ganas de verla en directo. Pasamos un buen rato paseando por el entorno y descubriendo las perspectivas más populares que tanto nos habían impresionado. Aunque no hace un día espléndido, entendemos perfectamente porque se considera la montaña más bonita de Islandia.

Kirkjufell

Mientras seguimos avanzando por la carretera principal que da la vuela a la península cada vez es más visible el volcán del Snafesjnokull Glacier. Este volcán, aún activo, es uno de los símbolos de Islandia, ya que inspiró a Julio Verne a escribir “Viaje al centro de la Tierra”. Sin embargo, no nos detenemos a fotografiarlo porque hemos leído que desde las playas Djupalonssandur y Dritvik se tienen las mejores vistas. Antes de llegar a estas dos playas, nos detenemos en el Saxholl Crater. Este cráter, de poca altura, destaca mucho porque toda la región de alrededor es muy plana. Como siempre, no dejamos pasar la oportunidad de subir para tener una visión diferente.

Una vez abajo volvemos a coger el coche para ir a las playas Djupalonssandur y Dritvik, dos playas de arena negro preciosas. Desde la primera tenemos unas buenas vistas del volcán que inspiró a Julio Verne. En la playa también encontramos una hilera de rocas, cada una más grande que la anterior. La leyenda dice que los islandeses que no eran capaces de levantarlas todas (la más grande pesa 154 kilos), se declaraban como no válidos como pescadores, todo un deshonor para ellos. Nosotros preferimos no intentarlo, ya tenemos claro qué pasaría … Así que vamos directamente hacia la segunda playa. Para acceder caminamos un kilómetro por un camino muy agradable que bordea la costa. La playa de Dritvik es más pequeña, pero tiene un encanto especial.

Rocks

Djupalonssandur beach

Dritvik

Dritvik

Acabamos el día deshaciendo parte de la carretera hasta el Hotel Ólafsvík. Mañana continuaremos recorriendo esta península, que en muy poco espacio concentra muchísimas cosas para ver.

(Este post corresponde al octavo día del viaje a Islandia)

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